Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 06.12.2025
La victoria del Albacete en Butarque dejó algo más que el pase a tercera ronda de Copa: sirvió para que varios futbolistas muy discutidos diesen un paso al frente… y para que otro, muy señalado ya en las últimas semanas, saliera de nuevo tocado. El 1‑2 ante el Leganés funcionó como examen individual y el balance ofrece una clara mezcla de buenas y malas noticias.
El primer gran nombre propio es Jon García. El central firmó un partido sobresaliente ante un rival de su misma categoría, muy lejos de las dudas con las que arrancó la temporada. Venía de cometer errores groseros que habían costado puntos y de estar en el foco de la crítica, pero en Butarque fue prácticamente imperial: ganó duelos, dominó por arriba y se mostró firme en cada cruce. El gol encajado en el descuento, tras un rebote desafortunado, no empaña una actuación que devuelve al Alba la mejor versión de un defensa llamado a ser importante. Para Alberto, recuperar a este Jon García es oro puro.
El otro gran triunfador de la noche fue José Carlos Lazo. Tras una primera temporada marcada por las lesiones y un arranque de curso a fogonazos, en Leganés se vio, por fin, al futbolista completo que se esperaba: gol para sentenciar el 0‑2, trabajo defensivo, buenos lanzamientos a balón parado y mucha participación entre líneas. Sin Morcillo ni Valverde sobre el césped, el andaluz asumió galones y se convirtió en una de las claves para que el equipo generara peligro y se sintiera cómodo en campo rival. Su partido invita a pensar que puede ser un pilar ofensivo si mantiene este nivel.
La cruz volvió a ser Jefté Betancor. El delantero canario llegaba ya muy cuestionado, después de firmar solo dos goles –ambos en el mismo partido ante el Eibar– pese al cartel con el que aterrizó tras ser máximo goleador en Grecia. En Butarque lo intentó, pero se marchó de nuevo señalado. En la primera clara, tras regatear al portero con la portería vacía, decidió volver a amagar y dio un pase sin sentido, ejemplo de mala toma de decisiones en zona caliente. A lo largo del choque repitió caídas forzadas en los forcejeos, perdiendo duelos y sin conseguir que le señalaran falta, lo que se tradujo en muchas posesiones desperdiciadas. Ya en la segunda parte, tuvo un mano a mano clarísimo ante San Román y optó por un golpeo precipitado, fallando otra ocasión que podía haber cerrado el partido.
Mientras casi todos rozaron el notable –con Escriche otra vez a gran nivel y un bloque muy serio–, Jefté fue la excepción negativa. Butarque dejó, por tanto, una de cal y otra de arena: Lazo y Jon García se reivindican con fuerza, pero el ‘10’ cedido sigue sin encontrar la versión que el Albacete necesita y la grada espera.