Más polémica: Jefté entró en el 83’, perdiendo 1-2 el Albacete en casa… ¿y sonriendo?

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 15.12.2025

Hay gestos que pesan más que mil palabras, y el de Jefté en la tarde de ayer no pasó desapercibido para nadie. Corría el minuto 83 en el Carlos Belmonte, el Albacete Balompié perdía 1-2 ante el Málaga y el partido caminaba hacia un desenlace para el olvido. En ese contexto, el delantero grancanario saltó al césped… sonriendo. Riéndose, incluso. Las cámaras de televisión lo captaron con claridad y la imagen no tardó en convertirse en el foco de una nueva polémica.

Resultó, como poco, desconcertante. El equipo estaba cayendo en casa, la grada mostraba su enfado y el Alba necesitaba urgencia, colmillo y tensión competitiva. Sin embargo, la expresión de Jefté transmitía todo lo contrario, como si el resultado y la situación no fueran con él. Un gesto que chirrió, y mucho, entre una afición ya cansada de explicaciones.

La escena llega, además, apenas una semana después de la controversia generada por su gol en Burgos y la celebración posterior, en la que muchos interpretaron que mandaba callar. El propio jugador salió después en redes sociales para negar esa intención y asegurar que no iba dirigida a nadie. Pero lo sucedido ante el Málaga reabre el debate sobre su actitud en momentos críticos.

Jefté entró al terreno de juego con el equipo perdiendo y a falta de apenas siete minutos para el final, en un encuentro que ya se había torcido desde todos los ángulos posibles. Y lo hizo riendo. Las imágenes no mienten. Ahora la pregunta es inevitable: ¿por qué?

Quizá el gesto tenga explicación interna. Tal vez esté relacionado con la decisión de Alberto González de no apostar por él como titular tras marcar en Burgos, o con el hecho de que el equipo volviera a jugar sin un delantero referencia durante buena parte del encuentro, pese a ser el único perfil puro disponible. O quizá fue simplemente un instante mal interpretado, una reacción nerviosa o fuera de contexto. Pero en el fútbol profesional, y más en una plaza como Albacete, las formas importan.

El problema es que el Alba no está para gestos ambiguos. La situación deportiva exige compromiso, tensión y mensajes claros. Y en una tarde en la que casi todo salió mal, la risa de Jefté se convirtió en el símbolo de una desconexión que la afición no alcanza a comprender. Ahora, más que nunca, el delantero deberá explicar —con hechos y con actitud— de qué lado está.