Fue lesionarse Pepe Sánchez, entrar Jon García… y autodestruirse la defensa del Albacete

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 14.12.2025

El Carlos Belmonte volvió a vivir una de esas noches que dejan poso. De las que duelen más por cómo se pierden que por el propio resultado. El Albacete Balompié se marchó al descanso con ventaja (1-0) y sensaciones relativamente controladas, pero tras la reanudación firmó un segundo tiempo penoso que acabó con una derrota contundente (1-3) ante un Málaga que no necesitó demasiado para desnudar, una vez más, las carencias defensivas del conjunto manchego.

Todo cambió en un punto clave del partido. En los compases finales del primer tiempo, Pepe Sánchez cayó lesionado, obligando al cuerpo técnico a mover ficha tras el descanso. Su lugar lo ocupó Jon García, en una decisión que acabaría marcando el desarrollo del encuentro. A partir de ahí, el Alba se descompuso por completo.

El equipo perdió orden, intensidad y, sobre todo, concentración. El Málaga olió la debilidad y no perdonó. Las transiciones defensivas fueron un drama, las marcas se rompieron con facilidad y el área albacetista se convirtió en territorio enemigo. El 1-1 fue solo el aviso de lo que estaba por venir. El 1-2 y el 1-3 terminaron de certificar una remontada que dejó al Belmonte en silencio, primero, y en indignación después.

Las miradas, como viene siendo habitual, se dirigieron hacia Jon García. El central vasco volvió a quedar señalado en una noche más que complicada, pero sería injusto reducir el desastre a un solo nombre. La realidad es mucho más cruda: la actitud defensiva general del equipo fue lamentable. Nadie sostuvo la línea, nadie corrigió errores y nadie asumió el mando cuando el partido lo pedía.

El Málaga, sin hacer un encuentro brillante, evidenció los terribles males del Alba atrás. Le bastó con orden, paciencia y contundencia para aprovechar cada desajuste local. Cada balón colgado parecía una amenaza real; cada llegada visitante, una sensación de peligro inminente. Así es imposible competir.

Lo más preocupante no es la derrota en sí, sino la sensación de déjà vu. El Belmonte ya ha visto este guion demasiadas veces. Un equipo que se adelanta, que se diluye tras el descanso y que se cae anímicamente al primer golpe. Verlo de nuevo, con la misma fragilidad y falta de reacción, resulta muy triste para una afición que respondió y creyó mientras el marcador fue favorable.

El Albacete tiene un problema serio en defensa, pero también uno de actitud colectiva. Sin compromiso, sin concentración y sin orgullo competitivo, cualquier rival termina encontrando el camino. Y anoche, ante el Málaga, el segundo tiempo fue una prueba irrefutable de ello.