CRÓNICA | Albacetazo al Real Madrid (3-2)

Escrito por: Rodrigo Quero

miércoles, 14.01.2026

El Albacete firma una noche histórica, elimina al Real Madrid en un duelo épico y se mete en los cuartos de final de la Copa del Rey por segunda vez en su historia.

El Carlos Belmonte vivió una de esas noches destinadas a permanecer para siempre en la memoria colectiva del albacetismo. El Albacete Balompié, sostenido por el orden, el sacrificio y un estadio entregado, tumbó al Real Madrid (3-2) en un partido de Copa inolvidable, decidido en el último suspiro por un doblete de Jefte. Los blancos empataron hasta en dos ocasiones, la última en el minuto 90, pero ni siquiera eso frenó a un Alba indomable que, empujado por su gente, firmó una gesta mayúscula y se coló en los cuartos de final del torneo del KO.

El partido arrancó con un mensaje claro del Albacete. Apenas habían transcurrido veinte segundos cuando un centro al área obligó a Lunin a intervenir, como aviso de que la noche no sería plácida para el gigante. Alberto González dispuso una línea de cinco bien definida, cerrando espacios y esperando su momento, mientras el Real Madrid asumía el control del balón sin encontrar resquicios. La niebla, cada vez más espesa, empezó a convertirse en un actor secundario que añadía mística a la noche.

Lejos de encerrarse sin más, el Alba se asomó con timidez pero con intención. Lazo probó fortuna en el minuto 11 y Lorenzo Aguado volvió a intentarlo desde la frontal pasada la media hora. Incluso se atrevió a robar alto, demostrando que el plan no era solo resistir. El Madrid dominaba, sí, pero lo hacía sin profundidad, incómodo ante un Albacete sólido, bien plantado y paciente.

El Belmonte empezó a creer cuando llegaron los primeros córners, y la fe se transformó en locura en el minuto 43. Lazo puso el balón desde la esquina y Javi Villar, cumpliendo la inexorable ley del ex, apareció para cabecear el 1-0 y hacer estallar un estadio que se vino abajo. La sorpresa era ya una realidad. Sin embargo, cuando el descanso parecía un premio merecido, el Real Madrid golpeó. Huijsen obligó a intervenir a Lizoain y Mastantuono cazó el rechace para igualar el partido en el 47, dejando un sabor amargo a un Albacete que había firmado una primera parte sobresaliente.

La reanudación mantuvo el mismo guion. El Madrid aumentó el ritmo, presionó tras pérdida y obligó al Alba a dar un paso atrás. Tocaba sufrir. El Albacete buscó oxígeno en cada salida, resistiendo con orden y sin conceder ocasiones claras. Los minutos pasaban y, pese al dominio blanco, el partido se jugaba donde quería el conjunto manchego.

Con el paso del tiempo, el Alba volvió a sentirse cómodo. El Madrid apretó a balón parado, pero no lograba desbordar. A diez minutos del final, el Belmonte rugía al grito de “sí se puede”, consciente de que la hazaña estaba al alcance. Y estuvo cerca incluso antes del gol: Lunin salvó un disparo de Riki y un remate posterior de Agus, desviado por un defensor, rozó la red.

El delirio llegó en el minuto 81. Otro córner, varios rebotes y Jefte, escorado y casi sin ángulo, empujó un remate mordido que acabó en gol. El 2-1 desató la locura y acercó al Albacete a una noche épica. El Madrid, herido, empujó con todo y encontró el empate en el minuto 90, de nuevo a balón parado, con un cabezazo extraordinario de Gonzalo tras centro de Arda Güler.

Pero la Copa tenía guardado un último giro. En el minuto 94, a la contra, Jefte volvió a aparecer. Su primer disparo rebotó en Carvajal, el balón volvió a caerle y, esta vez sí, dibujó un remate espectacular por encima de Lunin para firmar el 3-2 definitivo. El Belmonte estalló. El pitido final confirmó lo impensable.

El Albacete eliminó al Real Madrid, 15 veces campeón de Europa, y escribió una de las páginas más gloriosas de su historia reciente. Honor, orgullo y una noche eterna para un club y una afición que demostraron que la Copa, cuando cae la noche, sigue siendo territorio de sueños.