Cuatro vuelos y 12 toneladas de CO2: el desastre ecológico del viaje del Real Madrid a Albacete

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sábado, 17.01.2026

Una vez pasada la resaca del partido de Copa del Rey del pasado miércoles entre el Albacete Balompié y el Real Madrid, es innegable el gran impacto social y económico que el encuentro ha tenido en la ciudad. Sin embargo, también ha dejado una notable huella medioambiental, debida principalmente al medio de transporte elegido por el club merengue: el avión.

El Real Madrid optó por la vía más rápida para desplazarse a nuestra ciudad: un trayecto aéreo que apenas supera la media hora entre Madrid-Barajas y el aeropuerto de Albacete, donde les esperaba el autobús oficial del club. Según datos de Flightradar24, el vuelo se operó con un Airbus 320neo y tuvo una duración de 38 minutos.

Aunque el modelo de avión empleado destaca por su eficiencia de combustible y menores emisiones, en un trayecto tan corto (apenas 250 km) resulta ineficiente tanto en términos ecológicos como económicos. Se estima que un vuelo de estas características emite unas 3 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

Captura de pantalla de flightradar24.com con el trayecto realizado por el avión.

Para ponerlo en perspectiva: un coche con etiqueta medioambiental C (135g de CO2/km) tendría que realizar el viaje Albacete-Madrid unas 90 veces para igualar esa contaminación. Esto equivale a recorrer unos 22.000 kilómetros o hacer el viaje a diario durante tres meses. Si trasladamos la comparación al tren, y aunque el cálculo presenta más variables, se estima que el coste ecológico por pasajero es unas seis veces inferior. Estos datos evidencian una huella ambiental muy superior a las alternativas terrestres, lo que resulta especialmente paradójico dado que Renfe es patrocinador oficial de la competición.

Para neutralizar las emisiones de ese breve vuelo en tiempo real (es decir, en esos 38 minutos), y usando la curiosa medida estándar de superficie en España, los «Bernabéus«, sería necesario un bosque equivalente a más de 100.000 campos de fútbol con las dimensiones del feudo madridista. Pasando a cifras más tangibles, para compensar esa misma huella a lo largo de un año natural, serían necesarios unos 150 árboles.

Según datos de Flightradar24, tras dejar al equipo, el avión regresó a Madrid. Por la tarde, se movilizó otra aeronave similar para recoger a la plantilla tras el partido, sumando un total de cuatro vuelos entre ambas ciudades. A esto se suma el movimiento terrestre del autobús oficial.

En definitiva, el balance logístico de la visita ‘merengue’ se resume en cifras contundentes: cuatro vuelos para cubrir un trayecto de apenas 250 kilómetros. Esto supone una emisión acumulada de unas 12 toneladas de CO2 en menos de 24 horas para un desplazamiento que por vía terrestre es de apenas dos horas y media en coche y de hora y media en tren. Un despliegue que, si bien «garantizó» el máximo descanso de la plantilla, plantea un serio debate sobre la sostenibilidad de este tipo de desplazamientos.

Para estos cálculos se han utilizado varios servicios de Inteligencia Artificial, seleccionando los escenarios más favorables y teniendo en cuenta exclusivamente las emisiones de CO2, excluyendo otros contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx).