Escrito por: Rodrigo Quero
miércoles, 14.01.2026
El Carlos Belmonte se prepara para una noche especial. A partir de las 21:00, el Real Madrid visita Albacete 21 años después para disputar una eliminatoria de Copa que ha levantado ilusión en la ciudad y que llega en el mejor escenario posible: estadio lleno, ambiente de gala y un rival de primerísimo nivel enfrente.
El Albacete persigue algo más que competir. Busca la épica: ganar por primera vez en su historia a un Real Madrid al que nunca ha conseguido derrotar en partido oficial. Los números son tan claros como duros: 14 enfrentamientos, 11 derrotas manchegas y tres empates. Esos tres empates, además, llegaron de forma consecutiva entre las temporadas 1994 y 1995, el tramo más “igualado” de la serie, pero insuficiente para romper la barrera psicológica del triunfo.
Tampoco el balance goleador ayuda al optimismo si se mira con frialdad: 9 goles a favor del Alba por 34 del conjunto blanco. En casa, la derrota más abultada ante el Madrid fue un 1-4 en 1994, mientras que en el Santiago Bernabéu el marcador más contundente quedó registrado con un 6-1 en 2004. Precedentes que explican por qué la palabra “hazaña” aparece inevitablemente en la previa.
Pero si algo tiene la Copa es que permite soñar. El Albacete ya lo demostró en dieciseisavos, cuando eliminó a un Primera como el Celta en la tanda de penaltis tras forzar la prórroga con un gol agónico de Vallejo en el descuento. Aquella noche fue una inyección de orgullo, carácter y fe; hoy, el reto es incluso mayor, pero la idea es la misma: competir hasta el límite y aprovechar cualquier rendija.
En lo emocional, el partido llega como una oportunidad para resarcirse de las malas sensaciones en Liga. En lo deportivo, como una prueba de madurez y ambición. Y en lo simbólico, como una ocasión única de escribir historia: tumbar al equipo con más Copas de Europa del mundo y convertir el Belmonte en el escenario de una de esas noches que se recuerdan durante décadas.