Escrito por: Rodrigo Quero
viernes, 09.01.2026
El partido ante el Real Madrid ha desatado una auténtica fiebre en Albacete. Las 6.000 entradas destinadas a no abonados duraron un suspiro: se agotaron en cuestión de horas, con colas interminables y aficionados pasando la noche a las puertas del Carlos Belmonte, a temperaturas cercanas a los 0 grados, para intentar asegurarse un sitio en el encuentro más esperado del año.
El atractivo del rival y la magnitud del evento han provocado una escena poco habitual en la ciudad: entradas “volando” y un club que, antes incluso de que termine el periodo de compra del abonado, ya puede hablar de un ingreso enorme solo por venta al público general.
Los precios para no abonados eran elevados y muy escalonados según la zona del estadio: 90 euros en Goles, 120 en Marcador, 150 en Tribuna, 200 en Preferencia y 250 en Preferencia Alta. Si se hace una media simple de esos precios, la entrada sale a 162 euros. Multiplicado por 6.000 entradas, el cálculo deja un dato muy claro: unos 972.000 euros de recaudación aproximada solo con esa primera tanda.
Y es importante subrayar que se trata de una estimación conservadora. La realidad es que la zona de Goles —la más barata— suele tener menos disponibilidad que otras áreas, por lo que el precio medio real podría ser incluso superior y la cifra final acercarse o superar el millón.
Mientras tanto, aún queda por resolver el gran debate: el del abonado. El club ha reservado alrededor de 11.000 entradas para socios, con un suplemento fijado en 50 euros y plazo hasta el lunes para retirarlas. Los asientos que no se compren se liberarán y saldrán a la venta para el público general a los precios marcados anteriormente, lo que podría aumentar todavía más la recaudación total de taquilla.
El contraste es evidente: el club celebra un ingreso extraordinario que da oxígeno a la economía, pero parte de la masa social se siente castigada por el precio, por la gestión de la venta y por la sensación de que el abonado, precisamente el que sostiene al Alba cada fin de semana, no ha recibido un trato diferencial en el partido del año.