La contracrónica del histórico Albacete – Real Madrid | Ésta vez don Quijote sí venció a los gigantes

Escrito por: Carlos Gómez

jueves, 15.01.2026

El Carlos Belmonte fue testigo en el día de ayer de un hito histórico perpetrado por los jugadores del Albacete Balompié, con Alberto González a la cabeza.

El cuadro albacetista venció al Real Madrid en los octavos de Copa del Rey. El todopoderoso Real Madrid, el club más laureado de la historia, no pudo ponerse por delante en el marcador en ningún momento, lo máximo para los merengues fue empatar el encuentro en dos ocasiones. El Albacete fue capaz de ponerse por delante en hasta tres ocasiones, y Jefté, con una sutil vaselina ante la que nada pudo hacer Lunin, daba el pase al Alba en el último minuto.

La hazaña es colosal. Ni uno de los jugadores se libra de los halagos y admiraciones. Javi Moreno secó a Vinicius, Lorenzo Aguado le ayudó, pero la principal tarea de este último fue con el balón. Daniel Bernabéu borró del partido a Mastantuono, que conseguiría marcar de rebote tras un córner y una gran parada de Lizoain. Por lo demás, no pasó nada en la banda izquierda del Albacete. Lizoain no tuvo mucho trabajo, realizó la parada ya nombrada, cuyo rebote dio lugar al gol de Franco. Capi también fue una pesadilla para el centro del campo del Madrid (formado por Ceballos, Fede Valverde y el canterano madridista Cestero).

Escriche fue incansable. No se ahorró un esfuerzo el de Burriana. Qué decir de Villar y Jefté, ambos escribieron su nombre en la historia del Albacete Balompié.

Alberto acertó con los cambios, Riki y Agus aportaron mucha solidez al medio y al frente del ataque. A pesar del duro mazazo que supuso el empate de Gonzalo en el 91′, el Albacete se armó de valor y reaccionó. Pepe Sánchez filtró un gran balón a un solitario y cansado Jefté, más cansado parecía estar Carvajal, que no llegaba a ganarle la carrera. Tras detenerse en el área y probar sin éxito el disparo, Jefté recogió el rechace de Carvajal y colocó el balón al segundo palo. Lunin ni se tiró, solamente observó y recriminó a sus compañeros la defensa de la jugada.

Así, el Albacete cambió en cierto modo su historia más célebre, tal y como nos la contó Cervantes. Don Quijote de La Mancha, lejos de vencerlos, se estampó contra los molinos, a los que él llamaba gigantes. Ayer, en el Carlos Belmonte, nuestro don Quijote venció al gigante madridista.