La primera vuelta del Albacete: no llega al 50% del objetivo (mínimo) con un estilo que ni fu ni fa

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 11.01.2026

El Albacete Balompié ya mira de frente a su propio espejo. El empate cosechado en Zubieta ante la Real Sociedad B puso punto final a la primera vuelta y dejó al conjunto de Alberto González con 24 puntos, una cifra que se queda por debajo del simbólico e imprescindible umbral de los 25 que suelen marcar el 50% del objetivo mínimo: la permanencia. Un dato que, sin ser dramático, sí obliga a una profunda reflexión en el seno del club.

Porque el contexto importa. Y mucho. Este Albacete no partía en verano con el discurso de la mera supervivencia. Con Toché al frente de la dirección deportiva, el club vendió ilusión, ambición y la idea de competir por cotas más altas. La realidad, sin embargo, ha sido más cruda: un equipo irregular, con más sombras que luces y atrapado en una zona de la tabla que invita más a la preocupación que al optimismo.

El balance deportivo deja claras varias conclusiones. La primera, evidente, es que la plantilla necesita refuerzos. La fragilidad defensiva ha lastrado al equipo durante demasiadas jornadas y el ataque, pese a destellos puntuales, no ha ofrecido la continuidad necesaria para marcar diferencias. Sin embargo, el mercado de invierno avanza con una preocupante sensación de parálisis, donde a día de hoy solo parece clara la posible salida de Jon Morcillo, uno de los jugadores más determinantes del equipo.

Y ahí surge la gran paradoja. El Alba necesita reforzarse, pero podría perder talento antes incluso de incorporar soluciones. Una ecuación peligrosa si no se actúa con rapidez y acierto. El balance interno debe ir más allá de los números: hay que analizar rendimiento, liderazgo, mentalidad y competitividad, aspectos que el propio Alberto González ha señalado en más de una ocasión.

Con media temporada ya consumida, el margen de error se reduce. Las conclusiones están sobre la mesa y el mensaje es claro: habrá que cambiar cosas. En los despachos y sobre el césped. El objetivo ahora no es soñar, sino reaccionar a tiempo para evitar sufrimientos innecesarios en el tramo final del curso.

El balance del Albacete no admite maquillaje. La segunda vuelta dictará sentencia, pero lo que se haga —o no se haga— en este mercado de invierno marcará, sin duda, el rumbo definitivo del Alba en la temporada.