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martes, 03.02.2026
Albacete vive una de esas semanas que quedan grabadas en la memoria colectiva. Con el Barcelona a las puertas del Carlos Belmonte y aún muy reciente la histórica eliminación del Real Madrid, la ciudad respira fútbol por los cuatro costados. En ese contexto, Manuel Serrano, alcalde de Albacete, ha atendido a Diario Marca para poner palabras a un sentimiento compartido: ilusión, orgullo y pertenencia.
El regidor no oculta su emoción por el emparejamiento copero. “Estoy emocionado e ilusionado”, confiesa, destacando el impacto que tiene una cita así no solo en lo deportivo, sino también en la identidad, la imagen y la autoestima de la ciudad. Serrano recuerda que Albacete es una plaza con tradición en Primera División y que gestas como la lograda ante el Real Madrid hacen creer no solo en el fútbol, sino “en las posibilidades de la ciudad para superar cualquier reto”.
Para el alcalde, el deporte —y el fútbol en particular— es mucho más que un partido. “Estimula la economía, la autoestima de la sociedad y proyecta la imagen de una ciudad”, subraya, poniendo en valor el carácter acogedor de los albaceteños y el ambiente que se genera en torno al equipo. Un caldo de cultivo que invita incluso a soñar con volver a derrotar a un gigante como el Barcelona, algo que ya ocurrió en el pasado.
Serrano compara el momento actual con otras etapas históricas del club, como la irrupción del mítico ‘Queso Mecánico’de Benito Floro, que revolucionó el fútbol español y dejó una huella imborrable dentro y fuera de la ciudad. “El Albacete despierta simpatías”, afirma, recordando cómo la camiseta del Alba sigue viéndose lejos de casa y cómo ese reconocimiento exterior es fruto de años de esfuerzo.
El impacto del Alba va incluso más allá de lo imaginable. El alcalde relata una anécdota reciente en Roma, donde personas de otros países reconocieron Albacete gracias al fútbol. “Eso habla de internacionalización y proyección”, explica, poniendo nombres propios sobre la mesa y recordando cómo el deporte ayuda a inculcar valores y a construir identidad, especialmente entre los más jóvenes.
La victoria ante el Real Madrid, reconoce, ha tenido un efecto multiplicador. “Nada es gratis, y menos en el deporte de competición”, apunta, pero una gesta así recarga de energía a toda una ciudad durante mucho tiempo. Por eso, advierte, el Barcelona no llegará al Belmonte confiado.
Serrano también pone el foco en la afición. Un estadio con 17.525 localidades, el 10% de la población empadronada, y casi 11.500 abonados hablan de una hinchada fiel, “que siempre ha estado, a las buenas y a las malas”. El ambiente vivido tras el triunfo ante el Madrid fue tan especial que muchos vecinos, bromea el alcalde, pedían que se declarara fiesta local.
Hablar de un Albacete–Barcelona es hablar inevitablemente de Andrés Iniesta. Serrano recuerda la escultura junto al estadio que inmortaliza su histórico gol en Sudáfrica y subraya el vínculo eterno del genio de Fuentealbilla con la ciudad y el club donde se formó. “Es un orgullo para todos los albaceteños”, concluye.
En definitiva, Albacete se prepara para otra noche grande. Y, como resume su alcalde, el fútbol vuelve a demostrar que puede ser un poderoso altavoz de lo que es y de lo que quiere ser una ciudad.