Escrito por: Rodrigo Quero
martes, 10.02.2026
Jon Morcillo empieza a escribir un nuevo capítulo lejos del Carlos Belmonte y, de momento, lo hace con la misma firma que le convirtió en un futbolista diferencial: goles de calidad. El extremo vasco anotó este domingo en Cádiz su segundo gol con el Almería, precisamente en su segunda titularidad con el conjunto indálico, confirmando un arranque ilusionante tras un final de etapa muy gris en el Albacete.
El ex atacante del Alba llegó en enero al Almería después de acordar su salida del club manchego, en una operación que ponía punto final a varios meses en los que su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. Morcillo venía de un tramo en Albacete marcado por la irregularidad, lejos de aquella versión desequilibrante que tantas veces sostuvo al equipo. Desde el club se interpretó que su situación estaba condicionada por el mercado y por un destino que parecía ya escrito, algo que incluso Toché dejó entrever en rueda de prensa al hablar de que el jugador tenía la cabeza puesta en Almería.
En lo estrictamente deportivo, el cambio de escenario le ha sentado bien. Morcillo llevaba sin marcar desde noviembre con el Albacete, una sequía que se prolongó durante prácticamente dos meses, hasta que se produjo su aterrizaje en el Almería. Su adaptación fue progresiva: debutó con 15 minutos ante el Deportivo, sumó después 25 contra el Eibar y, a la semana siguiente, llegó su primera gran noche como rojiblanco.
En su primera titularidad, disputó 75 minutos frente al Ceuta y dejó su primera diana con la camiseta del Almería, además de una actuación que ya apuntaba a un cambio de tendencia. Y este domingo, en Cádiz, repitió como titular, completó por primera vez los 90 minutos y volvió a ver puerta. Dos goles en dos titularidades, y ambos con sello propio.
En Almería ya celebran el impacto inmediato del fichaje. Morcillo parece liberado, con chispa y confianza renovada, reencontrándose con esa versión que en Albacete asomó durante muchos meses y que, en su tramo final como manchego, se había ido apagando.