Escrito por: Rodrigo Quero
martes, 10.02.2026
Samu Obeng analiza su chilena, habla de confianza y de competencia en el Albacete, y ya piensa en el próximo partido ante el Sporting en casa.
«Al final son jugadas muy rápidas, yo pensaba que iba a poner el centro antes, entonces me voy con mi marca como anticipándome y luego él hace un amago y vuelve a ponerla atrás. Es cuando me giro y el único recurso que me queda es la chilena.»
«Ya me sirva para tener más continuidad o no, sí que me sirve a mí, a nivel personal, para coger confianza. Y, sobre todo, el hecho de que diferentes jugadores podamos anotar también es bueno para la plantilla.»
«Será un partido bonito, un gran rival, y ojalá podamos seguir con esa armonía con la afición, como los partidos de Copa o el último que jugamos en casa, que también tuvimos muy buena entrada. Esperamos que sea igual o parecido, que podamos disfrutar juntos, de la mano, y llevarnos tres puntos.»
«Al final el equipo sí que tiene un juego, pero yo vengo a aportar mi granito de arena. Soy un delantero distinto a Jefté, a Alex, y él me pide lo que soy yo como jugador: a la hora de presionar, la entrega, la lucha y eso de contagiar tanto al equipo como a la afición y, a partir de ahí, también goles.»
«Al final, tener competencia para todos es bueno. Es algo que nos ayuda a mejorar: ver a tu compañero y decir: “Ostras, ese está jugando más que yo, ¿qué puedo hacer para mejorar?”. Al final mejoras tú, mejoras a tu compañero y al equipo, y para el entrenador es algo muy positivo.»
«Riazor es un campo muy complicado de jugar. Lo intentamos hasta el final. Sí, es verdad que algunas decisiones arbitrales pudieron cambiar el guion del partido, pero al final hay cosas que no dependen de nosotros: nosotros no manejamos nada de las decisiones arbitrales. Muchas veces te caen en contra, pero bueno, respetarlo y nosotros hacer lo nuestro desde dentro del campo.»