Escrito por: Rodrigo Quero
martes, 28.04.2026
Hay nombres que marcan el debate en una temporada, y en el Albacete Balompié uno de ellos es, sin duda, el de Ale Meléndez. El centrocampista es, a día de hoy, uno de los futbolistas más discutidos por la afición… pero también uno de los más utilizados por el cuerpo técnico.
Los números son claros. Meléndez es el tercer jugador con más minutos de la plantilla, acumulando 2.160 minutos esta temporada. Solo le superan Carlos Neva, con 2.235, y Jesús Vallejo, que lidera el ranking con 2.451. Un dato que refleja una realidad evidente: para Alberto González, es una pieza importante.
El centrocampista ha participado en 31 partidos, con 26 titularidades, cifras incluso superiores en presencia a otros nombres destacados del equipo. Sin embargo, ese protagonismo no se traduce en respaldo popular. Más bien todo lo contrario.
La salida de Riki Rodríguez dejó un vacío en la medular que muchos esperaban que Meléndez asumiera con galones. Pero su rendimiento no ha terminado de convencer a buena parte de la afición, que considera que su nivel está por debajo de lo esperado para liderar el juego del equipo.
El debate es constante en la grada. Hay un sector que no entiende por qué sigue teniendo tanta continuidad, especialmente por delante de futbolistas como Antonio Pacheco, que la temporada pasada fue una pieza clave en el doble pivote y que ahora ha quedado relegado a un segundo plano.
Pese a ese “run run” externo, Alberto González mantiene una postura firme. El técnico sigue apostando por Meléndez como uno de los encargados de dar sentido al juego del equipo, en una plantilla que precisamente adolece de un perfil claro de organizador.
Esa confianza contrasta con la percepción de la grada, generando una de las grandes contradicciones del Albacete esta temporada: un jugador muy cuestionado fuera, pero imprescindible dentro.
A todo esto se suma otro factor importante: su contrato finaliza este verano. De momento, no hay noticias sobre una posible renovación, lo que añade más incertidumbre a su situación. Así, Ale Meléndez se mueve en una línea fina: titular indiscutible para su entrenador, pero constantemente examinado por la afición.