El Albacete Balompié afronta este domingo una cita importante en el Carlos Belmonte ante el Granada CF, no solo por lo que hay en juego en la clasificación, sino también por un dato que empieza a pesar: los nazaríes llevan ocho años sin perder en tierras manchegas.
El conjunto andaluz se ha convertido, con el paso del tiempo, en uno de los visitantes más incómodos para el Alba. Desde la temporada 2017-18, el Granada no conoce la derrota en el Belmonte, encadenando varias victorias consecutivas que refuerzan esa sensación de “territorio favorable” cada vez que visita Albacete. De hecho, en sus últimas tres comparecencias ha salido victorioso, consolidando una dinámica claramente positiva.
Más allá de la racha reciente, el historial entre ambos equipos en el Carlos Belmonte refleja una igualdad máxima, aunque sin término medio: cuatro victorias para cada lado y ningún empate en los ocho enfrentamientos disputados. Un dato curioso que añade todavía más incertidumbre a un duelo donde siempre hay un ganador.
Sin embargo, el contexto actual invita a pensar en un partido diferente. El Albacete llega con la necesidad de reencontrarse con la victoria tras cuatro jornadas sin hacerlo y con el objetivo claro de acercarse definitivamente a la permanencia. Con diez puntos de margen sobre el descenso, los de Alberto González saben que un triunfo podría dejar prácticamente sellado el objetivo.
Romper esa racha del Granada no solo tendría un valor simbólico, sino también clasificatorio. Ganar a un rival que históricamente se le ha atragantado en casa supondría un golpe sobre la mesa para un equipo que quiere cerrar cuanto antes la temporada con tranquilidad.
Enfrente estará un Granada que también busca sus propios objetivos y que ha encontrado en el Belmonte un escenario propicio en los últimos años. Pero las dinámicas están para romperse, y el Albacete quiere que este domingo sea el día en el que se acabe una sequía que ya dura demasiado.