El punto débil de Alberto González: el Albacete, entre los peores locales de Segunda

Escrito por: Rodrigo Quero

domingo, 26.04.2026

Si hay algo que prácticamente nadie discute esta temporada en el Albacete Balompié es el mérito de Alberto González. El técnico malagueño ha conseguido sacar rendimiento a una plantilla corta, castigada por las lesiones y con limitaciones evidentes, hasta el punto de tener la permanencia prácticamente asegurada con margen. Sin embargo, dentro de ese buen trabajo colectivo hay un aspecto que se ha convertido en el gran punto débil del equipo: el rendimiento en casa.

El Carlos Belmonte no ha sido, ni mucho menos, el fortín que se esperaba. De hecho, los números son claros: el Albacete es uno de los peores locales de la categoría. Con 25 puntos sumados en 19 partidos, el conjunto manchego se sitúa como el sexto peor equipo en su propio estadio. Un dato que contrasta con la imagen de otros años y que explica, en parte, por qué el equipo no ha podido aspirar a cotas mayores. Porque, con un rendimiento más sólido en casa, el Albacete podría haber estado mirando más hacia arriba en la clasificación.

Más allá de los números, también preocupa la imagen. El equipo ha encajado derrotas duras en el Belmonte, algunas de ellas especialmente dolorosas para la afición. El reciente 0-3 ante la SD Eibar es solo un ejemplo más. Antes llegaron golpes como el 1-3 frente al CD Leganés, el 3-1 encajado ante el Málaga CF o los cuatro goles recibidos frente al CD Mirandés. Demasiadas concesiones para un equipo que, lejos de casa, ha mostrado una versión mucho más competitiva.

Ahí está, sin duda, el gran reto de cara a la próxima temporada. Si Alberto González continúa al frente del equipo, uno de los objetivos prioritarios será convertir el Belmonte en un escenario más fiable, donde el equipo sea capaz de sumar con regularidad y hacerse fuerte ante su gente. Porque el salto competitivo del Albacete pasa, en gran medida, por mejorar su rendimiento como local. Ese es, hoy por hoy, el verdadero talón de Aquiles de un proyecto que, con pequeños ajustes, podría aspirar a mucho más.