El partido entre el Albacete Balompié y la SD Eibar no solo dejó una derrota dolorosa sobre el césped, sino también una imagen poco habitual en las gradas del Estadio Carlos Belmonte. El feudo manchego registró la tercera peor entrada de la temporada, con 9.178 espectadores en un encuentro marcado por varios factores que explican la baja asistencia.
Desde antes del pitido inicial ya se percibía que no sería un día de gran ambiente. El horario, un viernes a las 20:30 horas, volvía a penalizar al equipo, algo que viene siendo habitual durante toda la temporada y que ha afectado directamente a la afluencia de público.
A esto se sumaba el contexto deportivo. Con la permanencia prácticamente asegurada y sin grandes objetivos clasificatorios en juego, el partido no generaba el mismo interés que otros momentos del curso. Y por si fuera poco, el desarrollo del encuentro tampoco ayudó: en apenas 15 minutos, el Albacete ya caía 0-2, dejando el choque muy cuesta arriba desde el inicio.
Todos estos factores desembocaron en una de las entradas más bajas del año en el Belmonte. Solo dos partidos han registrado peores cifras. El peor dato llegó en la jornada 20, también en casa, ante el CD Leganés, con 8.087 aficionados en un partido que generó mucha preocupación en aquel momento de la temporada. La segunda peor entrada fue en la jornada 14 frente al FC Andorra, con 8.705 espectadores.
Lo llamativo es que, hace unos años, una cifra cercana a los 9.200 aficionados podría considerarse positiva. Sin embargo, el crecimiento del ambiente en el Carlos Belmonte durante estas últimas temporada ha elevado el listón, convirtiendo este dato en una de las peores entradas del curso.
Un reflejo claro de un partido con pocos alicientes, un horario poco favorable y un desarrollo que tampoco invitó al optimismo. Un viernes gris en todos los sentidos para un Albacete que, eso sí, sigue teniendo la tranquilidad de haber hecho los deberes a tiempo.