Escrito por: José Montoya
lunes, 01.06.2026
Voy a confesar algo: nunca me gustaron las despedidas. Sé que las despedidas forman parte de la vida del ser humano, que nuestra vida es un ciclo… y todo el rollo happy-flower ese. Por cierto, es una filosofía barata en la que yo no creo. Allá cada uno con sus creencias. No tengo este humilde espacio para sentar cátedra.
Visitábamos Ceuta (Y el Murube) por primera vez en partido oficial desde 1985. En aquella temporada estábamos ambos en una Segunda B de dos Grupos. La Federación entonces presidida por Pablo Porta (Villar llegaría en el 1988) quiso al amparo del aumento de población que el bronce de nuestro fútbol no se convirtiera en un cementerio de elefantes, al contrario que la Tercera División que ya lo era.
Cuando se creó la Antigua Segunda B en 1977, se hizo por la presión de Históricos (Real Unión Club de Irún o Arenas de Getxo) o ciudades-dormitorio que estaban ganando población ante la demanda de trabajadores de las grandes ciudades y veían que la Tercera… no era acorde a su estatus (Torrejón de Ardoz). En esa categoría nos enfrentamos al Ceuta en 1985. En esa temporada, el Albacete ascendió en Talavera de La Reina. Al igual que en el 82, mientras un niño soltaba una paloma encerrada en un balón de fútbol en el Camp Nou.
Volviendo al presente y dejando de lado el parrafazo este que nadie quiso, pero que viene muy bien para entender cositas… jugábamos en el Murube. El destino llamado calendario quiso que tuviéramos en la última jornada el peor desplazamiento posible. Esto es debido a que se tiene que coger un ferry en Málaga para llegar a la ciudad caballa. Y nuestro Alba llegó en chancletas, bañador y crema solar (Si Marcos Llorente, nos lo permite claro): sólo así se debería tomarse esta derrota.
El partido de los trescientos mil euros (no 1.6K ¿Eh compañeros?) fue un reflejo del Alba de este año: un Alba intentándolo y no aprovechando las escasas ocasiones que te dejaba crear el Ceuta. El dato de posesión era demoledor;62% a 38%. Ya sé que en términos generales no quiere decir nada; ya que la clave es tenerla en sentido atacante. Tenerla en defensa continuamente, no es sino otra forma de evitar gastar energía en exceso.
Tuvimos a los cuarenta segundos de partido posiblemente, la mejor ocasión del encuentro: Centro de JoGo y remate de cabeza de Jefté Betancor. Me ha cerrado la boca el electricista (con cariño, eh) 18 goles ha metido este año. Si no se queda aquí, que le vaya muy bien allí dónde esté a partir de agosto. Todas las que tuvo en último día las paró Pedro López. Por dos intervenciones de gran calidad a nuestro Jefté me pareció un buen portero. No sé si será titular para José Juan Romero, por sus prestaciones; lo probaría para el año que viene.
Su delantero centro, Marcos me pareció de otra categoría. Supo leer bien los espacios entre centrales. Marcó uno y le anularon otro (legal para mí). Después me enteré que estaba cedido en el Murube por el Espanyol. Estaremos atentos a su destino.
Mucho va a cambiar nuestro Alba 26/27. Yo espero unas diez bajas mínimo: entre cedidos, traspasados y rescindidos. Como dijo Azaña y parafraseándole “Al Alba no lo va a conocer ni la madre que lo parió”.
Mucho ha hecho Alberto sin jugadores que tengan criterio con el balón. Riki jugó hasta Octubre. Mismo síndrome que Morci. Buen medio kilo le sacamos al Dépor al conseguir los gallegos el ascenso.
Mención aparte merece Álex Rubio. Hasta en el último partido el ex groguet muestra una “habilidad” que es un arma de doble filo: la de “si ves un hueco… ¡TIRA!”. Será clave a partir de Agosto.
Por último una reflexión: disfruten estas temporadas “sosas o tranquilonas” para algunos. Nunca se sabe lo que puede hacer una planificación deportiva. Preguntad en Miranda de Ebro o Leganés, por ejemplo.
Me despido de mi Esquina, vuestra Esquina… Hasta la temporada que viene… si me dejan, claro.