Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 08.06.2026
El Albacete Balompié ya ha comenzado a mover ficha para preparar la próxima temporada y lo ha hecho con un primer nombre propio sobre la mesa: José Corpas. El extremo andaluz llegará libre tras finalizar su etapa en el Eibar y se convertirá en uno de los primeros refuerzos para el nuevo proyecto de Alberto González. Sin embargo, más allá de las incorporaciones que puedan ir llegando durante las próximas semanas, en la Ciudad Deportiva Andrés Iniesta hay una realidad que parece evidente desde hace meses: la plantilla necesita cubrir dos ausencias que el equipo todavía no ha conseguido reemplazar.
La marcha en enero de Riki Rodríguez al Deportivo y la salida de Jon Morcillo rumbo al Almería dejaron un vacío que el equipo arrastró durante buena parte de la segunda vuelta. Y no se trata únicamente de nombres propios, sino de perfiles futbolísticos muy concretos que condicionaban el juego de un Alba que ha encontrado en la verticalidad una de sus principales armas.
Riki era mucho más que un centrocampista. Era equilibrio, salida de balón, pausa y criterio. Un futbolista capaz de ordenar el juego y de sostener al equipo en fases complejas de los partidos. Su ausencia dejó un hueco difícil de disimular y, aunque Alberto logró reinventar muchas situaciones mediante ajustes tácticos y esfuerzo colectivo, el equipo perdió parte de ese control interior que ofrecía el asturiano.
Y algo parecido ocurrió con Morcillo. El extremo vasco aportaba desborde, velocidad y capacidad para romper defensas en transición. En un equipo que renunció muchas veces a la posesión para castigar a campo abierto, su perfil parecía hecho a medida para el modelo de Alberto González.
Ahora, con Corpas destinado a reforzar la banda derecha junto al regreso de Antonio Puertas, la situación en el costado izquierdo parece incluso más delicada. No solo falta un extremo con características similares a Morcillo, sino que tampoco existe una estructura consolidada atrás. La salida de Jonathan Gómez tras finalizar su cesión y la falta de respuesta definitiva a la propuesta de renovación de Carlos Neva dejan una situación abierta también en el lateral izquierdo.
El verano será largo para Toché y su dirección deportiva. Alberto ya ha demostrado durante esta campaña que es capaz de sacar rendimiento a prácticamente cualquier recurso disponible, pero el propio crecimiento deportivo del equipo invita a pensar en un paso adelante. Y para ello no basta únicamente con mantener una base sólida.
El Albacete necesita recuperar talento diferencial. Necesita encontrar a un nuevo Riki y a un nuevo Morcillo. O, al menos, futbolistas capaces de llenar un vacío que desde enero sigue siendo demasiado evidente. Porque la próxima temporada el objetivo volverá a ser la permanencia, sí, pero nadie esconde que el deseo es mirar algo más arriba. Y ahí, el mercado será determinante.