Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 04.07.2026
Una de las decisiones más discutidas de la dirección deportiva del Albacete Balompié durante el pasado mercado invernal fue la salida de Riki Rodríguez rumbo al Deportivo de La Coruña sin incorporar un sustituto de un perfil similar. El centrocampista asturiano era el mediocentro organizador del equipo, un futbolista capaz de dar sentido al juego desde la base y conectar todas las líneas. Su marcha dejó un vacío que muchos consideraron difícil de cubrir.
Sin embargo, el paso de los meses terminó dando la razón al cuerpo técnico. Pese a la ausencia de un reemplazo específico, el Albacete completó una segunda vuelta sobresaliente y logró alcanzar con solvencia el objetivo de la permanencia. Aun así, era evidente que para la próxima temporada Alberto González necesitaba volver a contar con un futbolista de ese perfil.
Y ese jugador ya tiene nombre: Sergio Ortuño.
El centrocampista llega procedente del Cádiz CF tras una temporada en la que no ha conseguido tener el protagonismo esperado, pero su rendimiento anterior en el CD Eldense dejó claro que es un futbolista plenamente preparado para rendir en Segunda División. Allí fue uno de los líderes del equipo alicantino, destacando por su capacidad para iniciar el juego, su criterio con el balón y su personalidad para asumir responsabilidades.
Además, Ortuño ofrece un matiz que también puede resultar muy valioso para el Albacete. No solo es un organizador, sino un centrocampista con llegada al área rival y un gran golpeo desde media distancia, características que le permiten aportar en ambas áreas sin perder su papel como director del juego.
Con este movimiento, Toché corrige en apenas seis meses una de las decisiones que más críticas generó durante el pasado curso. El Albacete vuelve a incorporar un mediocentro de apoyo constante, con buen pie, visión de juego y capacidad para marcar el ritmo de los partidos, justo el perfil que Alberto González ha echado en falta durante gran parte de la temporada.