Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 26.07.2026
El Albacete Balompié ya ha cerrado una de las posiciones que más dudas generaba de cara a la temporada 2026/27. Tras la salida de Raúl Lizoain, el conjunto manchego ha oficializado el fichaje de Carlos Marín, que competirá con Diego Mariño por un puesto en la portería del Carlos Belmonte.
Con su incorporación, Toché da por cerrada la demarcación bajo palos. Sin embargo, la llegada del exportero del Córdoba no responde exactamente al perfil que el propio director deportivo aseguró estar buscando hace apenas un mes.
Durante la rueda de prensa de planificación de la temporada, Toché explicó que el objetivo del club era incorporar a un guardameta joven, con poca experiencia en Segunda División y con margen de crecimiento, capaz de competir con Diego Mariño y, al mismo tiempo, seguir desarrollándose.
Finalmente, el elegido ha sido Carlos Marín, un portero que, aunque ofrece garantías y llega tras rendir a un buen nivel en el fútbol profesional, presenta un perfil muy distinto al descrito por el director deportivo.
A sus 29 años, el nuevo guardameta del Albacete ya no encaja dentro del perfil de un portero joven. Además, acumula cerca de medio centenar de partidos en Segunda División, una cifra que también se aleja de la idea inicial de incorporar a un futbolista con escasa experiencia en la categoría.
Eso sí, su trayectoria avala la apuesta del club. Formado en las canteras del Atlético de Madrid y del Real Betis, Carlos Marín también fue internacional con España en categorías inferiores, desde la sub-16 hasta la sub-18. En las últimas temporadas ha demostrado ser un portero fiable durante su etapa en el Córdoba.
La operación, por tanto, deja una lectura clara. Toché no ha encontrado —o no ha podido incorporar— el perfil que él mismo señaló públicamente hace unas semanas, pero sí ha reforzado la portería con un guardameta contrastado que eleva el nivel competitivo de la plantilla.
Ahora, Alberto González contará con dos porteros experimentados como Diego Mariño y Carlos Marín para pelear por la titularidad. Una competencia que, sobre el papel, aumenta las garantías de una posición clave para el Albacete.