Escrito por: Rodrigo Quero
viernes, 25.09.2026
El Albacete cae en Montilivi pese a ser muy superior al Girona durante buena parte del encuentro, pero vuelve a pagar carísimo su falta de contundencia en las dos áreas; el equipo suma un punto de 21 y la etapa de Alberto González en el banquillo manchego parece estar llegando a su final
Hay derrotas que cuesta explicar desde el marcador y esta es una de ellas. El Albacete perdió 2-0 en Montilivi ante un Girona que apenas necesitó un puñado de ocasiones para castigar con una dureza extrema a un equipo que volvió a estrellarse contra sus propios fantasmas. El Alba fue mejor durante muchos minutos, robó arriba, atacó, acumuló ocasiones y llegó a poner contra las cuerdas a los catalanes, pero volvió a fallar donde más duele: en las dos áreas. Abel Ruiz y Van de Beek hicieron los goles de un Girona que sobrevivió al vendaval manchego y dejó al Albacete con un punto de 21 posibles.
El Albacete salió a Montilivi dispuesto a cambiar el guion de una temporada que se estaba convirtiendo en una pesadilla. Muchos balones al área, presión adelantada y robos en campo rival. El equipo de Alberto González comenzó mejor que su adversario y durante los primeros minutos transmitió la sensación de que, por fin, podía llegar esa victoria que se resistía desde el comienzo del campeonato.
Pero el fútbol volvió a ser cruel con el Alba.
En el minuto 6, en la primera acción de verdadero peligro del Girona, Abel Ruiz abrió el marcador. Un centro pasado encontró a Javi Boñar, que dejó el balón en una posición franca y el delantero no perdonó. 1-0. Otra vez por debajo. Otra vez remando contra corriente.
El gol no cambió demasiado el partido. El Albacete siguió siendo mejor, siguió atacando y siguió acumulando llegadas. Lo que no cambió fue su problema con el gol. Valverde recortó dentro del área y su disparo dejó el balón muerto, pero Rubio no llegó a tiempo para empujarlo. Poco después, Corpas aprovechó un despeje dentro del área y remató demasiado centrado, encontrándose con Gazzaniga.
Y entonces apareció de nuevo el argentino.
Valverde volvió a probar suerte y Gazzaniga protagonizó un paradón monumental para evitar el empate. El Albacete no encontraba el camino hacia la portería, pero las ocasiones estaban ahí. El Girona, mientras tanto, vivía prácticamente de su ventaja.
Hasta que volvió a castigar.
En el minuto 43, Van de Beek hizo el 2-0 después de otra acción que volvió a poner de manifiesto los problemas defensivos del Albacete. Dos goles del Girona y prácticamente ninguna superioridad futbolística de los locales. El Alba había sido mejor, pero se marchaba al descanso dos goles por debajo. Una auténtica condena.
La segunda parte fue todavía más difícil de explicar.
Porque el Albacete siguió generando. Y siguió encontrándose con Gazzaniga, con los postes, con el fuera de juego y, en ocasiones, con su propia falta de acierto.
Nada más comenzar, Soberón tuvo el 2-1 y Gazzaniga volvió a aparecer para evitarlo. Poco después, Corpas volvió a plantarse ante el guardameta argentino, pero el disparo, demasiado centrado, acabó nuevamente en sus manos. El Girona sobrevivía.
El Alba llegó incluso a marcar en una preciosa acción, pero el tanto de Álex Rubio fue anulado por fuera de juego. Era otra bofetada para un equipo al que parecía no querer entrarle nada.
Y cuando no era Gazzaniga, era la defensa. Carlos Neva tuvo que sacar bajo palos el que habría sido el tercero del Girona en una transición. El Alba seguía atacando y el Girona seguía encontrando espacios a la espalda.
El poste también quiso participar en la desgracia manchega. Ortuño estrelló otro balón contra la madera. Después llegó una de esas ocasiones que explican mejor que cualquier estadística lo que le está ocurriendo al Albacete: centro de Álex Rubio y Higinio, con la portería prácticamente vacía, mandó el balón fuera de cabeza.
No podía ser.
Soberón todavía tuvo otra oportunidad, esta vez completamente solo dentro del área, pero su cabezazo se marchó por encima del larguero. El Albacete había tenido ocasiones suficientes para marcar dos, tres o incluso cuatro goles. Terminó con cero.
Y por si faltaba algo, Ortuño vio la segunda amarilla en el minuto 91 y dejó al equipo con diez.
El pitido final confirmó otra derrota. 2-0 en Montilivi y un solo punto de 21 posibles. El Albacete no mereció perder de esa manera por lo que hizo durante buena parte del encuentro, pero el fútbol no entiende de merecimientos cuando un equipo concede con tanta facilidad y necesita tantas ocasiones para marcar.
El Alba necesita reaccionar y necesita hacerlo ya. Un punto de 21, siete jornadas sin ganar y un equipo que, pese a competir y generar ocasiones, continúa sin encontrar la manera de transformar su fútbol en resultados. Con una afición de 12.000 abonados detrás, la situación se ha vuelto demasiado delicada.
Montilivi deja una paradoja dolorosa: probablemente el Albacete hizo méritos para regresar a casa con algo más, pero vuelve a perder. Y cuando los resultados se acumulan de esta manera, las explicaciones empiezan a quedarse pequeñas.