Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 27.09.2026
El problema del Albacete con el gol ya no es únicamente una sensación. Los números también lo reflejan. El conjunto manchego está generando ocasiones suficientes para haber marcado prácticamente diez goles en las siete primeras jornadas, pero solo ha conseguido encontrar la portería rival en cuatro ocasiones. Una diferencia enorme que ayuda a explicar el mal inicio de temporada.
El mejor ejemplo llegó este viernes en Montilivi. El Albacete fue claramente superior al Girona en muchos momentos del encuentro y dispuso de numerosas oportunidades para marcar. El equipo terminó acumulando 3,82 goles esperados (xG), una cifra que evidencia la cantidad y calidad de las ocasiones generadas. Sin embargo, se marchó de Girona sin marcar y, por tanto, sin sumar.
Pero lo ocurrido en Montilivi no es un caso aislado. Es la continuación de una dinámica que acompaña al Albacete prácticamente desde el inicio de la temporada. Tras siete jornadas, el equipo solo ha marcado cuatro goles: uno ante Las Palmas, uno contra la Real Sociedad B, otro frente al Córdoba y otro ante el Granada.
En tres de los siete encuentros, además, el conjunto manchego se ha quedado completamente a cero.
Los datos de xG dibujan todavía mejor el problema. El Albacete acumula 9,51 goles esperados en las siete primeras jornadas. Es decir, atendiendo a la calidad de las ocasiones generadas, el conjunto manchego habría tenido argumentos estadísticos para llevar alrededor de diez tantos.
La realidad, sin embargo, es de únicamente cuatro.
Eso deja al Albacete 5,51 goles por debajo de sus expected goals, una diferencia considerable después de solo siete partidos. Evidentemente, los goles esperados no garantizan que un equipo vaya a marcar una determinada cantidad de tantos: hay conjuntos que suelen estar por encima de sus registros de xG porque tienen delanteros especialmente eficaces y otros que se quedan por debajo por falta de acierto.
En el caso del Albacete, la diferencia es demasiado grande como para ignorarla.
Montilivi volvió a ponerla sobre la mesa. El equipo llegó, generó y tuvo ocasiones muy claras, pero fue incapaz de convertirlas. El balón no quiso entrar y el Albacete terminó pagando caro su falta de eficacia.
El problema, por tanto, no parece estar únicamente en la capacidad del equipo para generar fútbol ofensivo. De hecho, los datos apuntan a que el Albacete sí está produciendo ocasiones. Lo que está fallando es el último paso: transformar todo ese volumen en goles.
Y mientras el equipo siga necesitando generar una cantidad tan elevada de ocasiones para encontrar un gol, cualquier error defensivo tendrá todavía más peso. El Albacete necesita mejorar atrás, pero también necesita que sus delanteros y sus jugadores de ataque empiecen a convertir todo aquello que el equipo ya está consiguiendo generar.
Porque los datos dejan una evidencia clara: el Albacete genera para casi diez goles, pero solo ha marcado cuatro.