Escrito por: Bienvenido Picazo
lunes, 14.09.2026
No será ninguna sorpresa transitar por esta temporada con el corazón desbocado, porque el Alba ya nos tiene habituados, aunque mucho me temo que nadie se habitúa a vivir al borde del precipicio. Nosotros, sin ir más lejos, por mucho que ser del Alba sea sinónimo de sufridor, estamos deseando ver lo que hay al otro lado del espejo, es decir, contemplar paisajes maravillosos, llenos de árboles, plantas de colores y pájaros de más colores todavía. Habrá que esperar a la otra vida, porque en esta tocará seguir remando. Claro que ahí y sólo ahí está el placer, cuando llegamos a cualquier hito, sólo los que hemos sufrido apreciamos el deleite del triunfo, los que están habituados al oropel y los laureles desconocen esas sutilezas. Ellos se lo pierden.
Sé que muchos de ustedes me entienden, aunque también sé que más, muchos más, ya han dejado de leer. Lejos de mi ánimo cualquier reproche, porque uno se harta de fracasar, del “casi”, del “si no hubiese sido por aquella jugada”, pero llegó Granada y sucedió. Un punto, sí, es solamente un puntito, pero psicológicamente es mucho más y, ya se sabe que el fútbol es una pura cuestión de estados de ánimo, si a eso le añadimos que somos el Alba y que todo nos cuesta mucho más que a los demás, pues ya tenemos motivos para el optimismo, moderado eso sí, el optimismo siempre tiene que ser moderado. Como también la botella medio vacía no nos debe impedir ver que todavía quedan unos cuantos culines.
No es excusa, pero si miramos a los rivales a los que ya nos hemos enfrentado vemos que todos están en los puestos cimeros, con lo que bien podemos suponer que, a lo peor, nos los hemos encontrado en su mejor momento. Digo esto para contextualizar, porque ya dije en otro artículo que no he visto partidos calamitosos, cosa que sí sería motivo de preocupación, así que sigamos confiando en nuestras posibilidades y pensando que los demás también juegan y, a veces, lo hacen bien. No lo circunscribamos todo al “yo” o al “nosotros”. Me enojo cuando ganamos y leo o escucho que los derrotados lo hicieron mal, quizá es que el Alba fue superior, pero el futbolero medio no suele ver al de enfrente y mucho menos valorarlo.
En Granada a nadie le hubiese extrañado que hubiésemos ganado, sacamos un empate que tal y como se puso la cosa, sabe a algo más que a un puntito, tan es así que todos sabemos cómo nos sentiríamos si hubiésemos perdido, sin embargo, con haber mojado en Los Cármenes sabemos que el empate es mucho más que un número.
Debemos dar más valor a cómo lo estamos haciendo que al rédito que estamos obteniendo.