Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 02.09.2026
La pregunta ya está instalada entre la afición del Albacete Balompié: ¿es realmente mejor la plantilla que la temporada pasada o el verano ha dejado un equipo más limitado en algunas posiciones? El debate llega en el peor momento posible, después de un 0 de 9 que ha disparado el enfado de una afición que este verano ha respondido como nunca, con más de 12.000 abonados.
Sobre el papel, el Alba ha realizado siete incorporaciones y ha conseguido además renovar a Carlos Neva. Han llegado Carlos Marín, Sergio Ortuño, José Corpas, Mario Soberón, Rober González, Munir y Agustín Albarracín, mientras que se han producido salidas importantes como las de Jefté Betancor, Jonathan Gómez, Raúl Lizoain, José Carlos Lazo o Riki Rodríguez. El club, además, ha mantenido buena parte del bloque que terminó la pasada campaña.
Y aquí aparece la primera paradoja: la plantilla actual parece tener más talento ofensivo, pero genera más dudas en la construcción del juego.
Si se comparan ambas fotografías, la línea ofensiva de 2026/27 presenta argumentos de sobra para ilusionarse. A los ya conocidos Higinio, Álex Rubio, Soberón o Puertas se suman nombres como Munir, Rober, Corpas y Albarracín. La sensación es que Alberto González dispone de más variantes para jugar entre líneas, atacar espacios y encontrar diferentes caminos hacia el gol.
El problema es que todavía no se ha traducido en resultados. El Alba ha perdido sus tres primeros encuentros y el gol se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza.
La temporada pasada, eso sí, tuvo a un futbolista diferencial: Jefté, que terminó con 18 goles. Su salida obliga a repartir esa producción entre varios jugadores. Y mientras se espera que Soberón, Higinio, Munir o Álex Rubio respondan, el equipo necesita encontrar a su nuevo referente ofensivo.
Pero probablemente la comparación más delicada está unos metros más atrás.
La plantilla actual ha perdido a Riki Rodríguez, y esa baja no tiene un sustituto idéntico. El propio dibujo de los dorsales resulta revelador: donde el año pasado aparecía el asturiano con el 8, ahora no existe un futbolista con características exactamente equivalentes.
Ortuño, Pacheco, Agus Medina, Javi Villar, Capi o San Bartolomé ofrecen diferentes perfiles, pero ninguno reproduce completamente aquella mezcla de trabajo defensivo, equilibrio, personalidad y capacidad para iniciar juego que ofrecía Riki.
Y quizá ahí esté una de las explicaciones del mal comienzo.
La dirección deportiva ha apostado por un centro del campo más joven y dinámico, pero todavía debe demostrar que tiene la capacidad para gobernar partidos. Toché defendió precisamente esta decisión tras el cierre del mercado y consideró innecesario incorporar un pivote defensivo puro.
Otro cambio importante está en el perfil de la plantilla. El Albacete actual mantiene experiencia —Mariño, Gámez, Neva, Vallejo, Lluís López, Agus Medina o Higinio—, pero incorpora jugadores jóvenes como Lorenzo, Pacheco, Javi Villar, Dani Bernabéu o Albarracín.
Transfermarkt sitúa actualmente la edad media del primer equipo en torno a los 27,7 años, prácticamente idéntica a la de la plantilla de 2025/26, que rondaba los 27,8. Es decir, no existe una revolución generacional, sino una ligera modificación del reparto entre veteranía y juventud.
También resulta interesante el valor de mercado que refleja la misma plataforma: la cifra global ronda los 11,5 millones de euros para el actual plantel en su registro disponible, mientras que la plantilla 2025/26 llegó a figurar en torno a los 13,1 millones en otro corte de valoración. Las cifras de Transfermarkt fluctúan con el tiempo y no equivalen al valor real de una plantilla, pero sirven para entender que el salto económico no es tan evidente como podría sugerir la sensación generada por algunos fichajes.
La respuesta, probablemente, no está todavía escrita.
¿Tiene más talento individual el Albacete 2026/27? Posiblemente sí. ¿Tiene más alternativas ofensivas? También. ¿Es más equilibrado? Esa es la gran incógnita.
Porque el Alba ha cambiado piezas importantes. Ha perdido a Riki y Jefté, dos futbolistas que aportaban cosas muy concretas, y ha incorporado un puñado de jugadores con potencial para elevar el techo competitivo. Pero el fútbol exige que esas piezas encajen.
Y por ahora no lo hacen.
El 0 de 9 no significa que la plantilla sea peor que la del año pasado. Sí demuestra, en cambio, que el nuevo Albacete todavía no ha encontrado su identidad. La temporada pasada el equipo terminó siendo capaz de competir con solvencia y cerró el campeonato en una posición tranquila; ahora, tras tres jornadas, aparece sin puntos y con la enfermería condicionando todavía más las posibilidades de Alberto.
Quizá dentro de unos meses la respuesta sea evidente. Quizá Munir marque goles, Soberón encuentre su sitio, Albarracín sorprenda, Pacheco se haga dueño del centro del campo y alguien consiga convertirse en el nuevo Riki.
Pero hoy, con el marcador de 0 puntos de 9, la pregunta es inevitable: ¿el Alba tiene una plantilla peor o simplemente todavía no sabe cómo hacerla funcionar? Ahí está, probablemente, la cuestión que deberá resolver Alberto González durante las próximas semanas.