Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 29.10.2026
Alberto González ha vuelto a hablar públicamente por primera vez desde su destitución como entrenador del Albacete Balompié. El técnico malagueño ha participado en el pódcast Camino al cielo, donde ha repasado diferentes cuestiones relacionadas con el fútbol y ha reflexionado sobre su salida del conjunto manchego. Aunque reconoce que puede entender la decisión del club por los resultados, defiende que los cambios de entrenador deberían abordarse con más paciencia y análisis.
«No soy partidario de estos cambios, aunque ahora mismo me beneficien. No lo digo por interés, sino por lógica: un cambio de liderazgo o de dirección de un proyecto debería tomarse con más cautela, paciencia y análisis», explicó el entrenador, que dejó el banquillo del Albacete después de un inicio de temporada muy complicado.
Alberto considera que el fútbol está condicionado por la inmediatez y las emociones, factores que pueden precipitar decisiones importantes. En su opinión, sustituir a un entrenador no supone únicamente cambiar una persona al frente del equipo, sino que también puede alterar su estilo de juego, el liderazgo del vestuario y la gestión del proyecto.
«Creo que son decisiones importantes que requieren de análisis muy profundos y que a veces tengo la sensación de que no se dan, porque se dan giros demasiado bruscos. No ya porque cambies de entrenador, sino porque cambies incluso de estilo de entrenador, de estilo de liderazgo, de estilo de juego, de propuesta, de forma de gestión.», añadió.
Para explicar su postura, el malagueño recurrió también a su experiencia como empresario. Desde esa perspectiva, aseguró que no tomaría decisiones tan drásticas en sus empresas sin estudiar con detenimiento las circunstancias y las posibles consecuencias. Una reflexión con la que quiso defender la necesidad de dar más margen a los proyectos antes de optar por un cambio de rumbo.
Pese a su crítica a la dinámica habitual del fútbol, Alberto González no ocultó que comprende los motivos que llevaron al Albacete a prescindir de sus servicios. Los resultados no acompañaban y el equipo atravesaba una situación muy delicada en la clasificación.
El conjunto manchego llegó a encadenar ocho jornadas con un único punto, una dinámica que terminó precipitando su destitución tras la derrota ante el Eibar. Aunque el técnico percibía una mejoría en las sensaciones del equipo, esa evolución no se traducía en puntos, el factor que acaba determinando la continuidad de un entrenador.
Así, su primera intervención pública desde su salida deja una reflexión que va más allá de su caso particular: Alberto cuestiona la rapidez con la que se toman determinadas decisiones en el fútbol, pero reconoce que, en un deporte en el que mandan los resultados, la falta de puntos terminó pesando más que las sensaciones.