Escrito por: 5 más el descuento
sábado, 03.10.2026
El Albacete volvió a vivir la misma pesadilla. Otra vez se adelantó pronto. Otra vez fue superior durante una primera parte en la que tuvo al rival contra las cuerdas. Y otra vez, tras el descanso, se deshizo por completo. El Eibar remontó en el Carlos Belmonte (1-3) y dejó al conjunto manchego colista, hundido y con Alberto González a la espera de que se haga oficial su salida del banquillo.
El partido era un ultimátum. Ganar o cese. Alberto movió piezas y apostó por un 4-4-2 con varias novedades. San Bartolomé, Rober González y Valverde regresaron al once titular en busca de una reacción que el equipo necesitaba como el aire.
Y el comienzo no pudo ser mejor.
Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Rober González adelantó al Albacete después de aprovechar una asistencia de Soberón. El Belmonte respiraba y el Alba volvía a ponerse por delante muy pronto, como ya sucediera dos semanas atrás ante el Córdoba.
La cuestión era otra: aguantar.
Durante la primera mitad, el Albacete respondió. Los manchegos fueron claramente superiores a un Eibar irreconocible respecto al equipo que había firmado un comienzo de campeonato extraordinario. Corpas y Soberón generaron peligro, el centro del campo funcionó y los locales encontraron espacios para hacer daño.
El 1-0 al descanso sabía a poco. Muy poco.
Porque el partido parecía encarrilado y el Alba tenía argumentos suficientes para haber ampliado la ventaja. Pero el fútbol volvió a poner al equipo manchego frente a sus propios fantasmas.
La segunda parte apenas había comenzado cuando llegó el golpe. Minuto 48. Un error defensivo permitió a Madariagaigualar el encuentro. De nuevo la misma película. De nuevo un Albacete que había hecho méritos para marcharse por delante y que terminaba pagando carísimo un error.
Tanto remar para acabar en la misma orilla.
El empate hizo daño. Mucho daño. Y el Eibar lo aprovechó. Álvaro Rodríguez, exjugador del Albacete, terminó de darle la vuelta al marcador con el 1-2, ayudado por una acción desafortunada de Lluís López.
Ahí prácticamente terminó el partido del Alba.
Los jugadores de Alberto se quedaron sin respuestas, tocados en lo futbolístico y, sobre todo, en lo psicológico. El equipo dejó de competir y el Eibar empezó a manejar un encuentro que se le había puesto cuesta arriba durante los primeros 45 minutos.
El golpe definitivo llegó en el descuento. Pejiño, a la contra, marcó el 1-3 en el minuto 94 y certificó una derrota que deja al Albacete todavía más hundido.
Y también deja a Alberto González al borde de la salida. El técnico afrontaba el encuentro sabiendo que se jugaba el puesto y el resultado parece haber dictado sentencia, a la espera de que el club haga oficial su decisión.
Otra vez el Alba se adelantó. Otra vez perdonó. Otra vez se vino abajo.
Colorín, colorado. El ciclo de Alberto parece terminado.