Escrito por: Carlos Gómez
martes, 27.10.2026
El Albacete Balompié afrontará mañana la primera ronda de una competición que desde el año pasado tiene un sabor distinto. La Copa del Rey era poco menos que un estorbo para la afición del Albacete en temporadas en las que el cuadro manchego hacía malabares para mantener la categoría en Segunda División, e incluso cuando el Alba gozaba de una posición más cómoda en la categoría de plata. El caso es que la Copa suponía un esfuerzo físico añadido cuando los objetivos eran otros. Pero hace justo un año comenzó una aventura que nadie esperaba vivir en la temporada 2025/26, menos con el chasco que fue el primer sorteo de Copa, que mandó al Albacete a Canarias cuando nos bombardearon con la importancia de la cercanía en el sorteo. De poco sirvió quejarse, el Albacete tuvo que subirse al avión y viajar a las islas para medirse al San Fernando de Tercera Federación en el estadio de Gran Canaria.
Las sorpresas comenzaron ese mismo día. Higinio anotó el único tanto que marcó la pasada temporada y Jefté conseguía estrenarse como goleador albacetista después de dos meses de críticas y ocasiones desperdiciadas. La Bota de Oro del fútbol griego parecía destinado a pegársela en Albacete, pero su suerte cambió ese día. El canario marcó y asistió en casa para quitarse una losa de encima. Tanto fue el alivio que, apenas diez días después, marcó un doblete en Ipurúa para seguir ganando confianza.
Un mes después, ya en diciembre, el Albacete jugó la segunda ronda en Leganés. La suerte del sorteo tampoco estuvo de nuestro lado, enfrentándonos a un Segunda y fuera de casa. A pesar de ello se volvió a ganar. Un gol de Lazo a pase de Capi y otro tanto en propia del Leganés daba el pase a los de Alberto que, por fin, se enfrentarían a un equipo de Primera en el Belmonte casi quince años después.
Aquí sí hubo más suerte. Tocó Europa. Tocó el Celta de Giráldez, Iago Aspas, Borja Iglesias… y nuestro querido Javi Rueda, que por suerte no tuvo su día aquel martes 4 de diciembre. Ninguno de ellos lo tuvo. Jefté adelantó al Albacete finalizando un mano a mano después de una asistencia brutal de Lorenzo, pero dos goles de Yoel Lago y Borja Iglesias en la segunda parte parecían acabar con el sueño copero del Alba. Entonces apareció él, el jugador de las dos Champions, ese que estaba sobre el campo habiendo vivido remontadas históricas, el que mejor sabía de lo que iba esto. Jesús Vallejo metió la cabeza en el último minuto para empatar el partido en el descuento. Vallejo se besó el escudo. El partido se fue a la prórroga. El Celta, que no tenía bastante con la exigencia de Primera y Europa, tuvo que echar media hora más de jornada en Albacete; el frío y el golpe de Vallejo en la última del tiempo reglamentario hicieron mella y llegamos a los penaltis. El Albacete nunca había ganado una tanda de penaltis, cero de ocho en toda su historia. Raúl Lizoain tenía por delante un reto mayúsculo que, como escuchamos más adelante, estaba reservado para él y para ese día. Así fue. Mingueza, Hugo Álvarez y Aspas fallaron sus penaltis; Puertas, Riki y Vallejo marcaron. El Albacete ganaba la primera tanda de penaltis de toda su historia y se metía en octavos de final de la Copa del Rey.
Con los dieciseisavos superados, los de Alberto esperaban a un equipo de Supercopa: Real Madrid, FC Barcelona, Atlético o Athletic. Tocó ‘El Gordo’. El Real Madrid, herido tras la derrota ante el Barcelona y la destitución de Xabi Alonso, se presentaba en Albacete un 14 de enero que ya es una fecha marcada en la historia de Albacete. La ciudad se vistió de gala para recibir más de veinte años después al Rey de Europa. Arbeloa decidió dejarse a Bellingham y Mbappé, lesionado. en Madrid. Supongo que lo normal era pensar que iba a ser un paseo. Lo que nadie se imaginaba es que un equipo con Fede Valverde, Güler, Huijsen o Vinicius sobre el campo no iba a conseguir ponerse por delante en ningún momento. El primer golpe fue blanco, blanco manchego. Villar remató un córner centrado por Lazo abriendo las puertas del manicomio, aunque Mastantuono empataba en la última de la primera parte. El Alba no se achantó y llegó a someter al mejor equipo del mundo, la recompensa llegó con el gol de Jefté en los últimos diez minutos. El canario salió desde el banquillo y poco después sorprendió a Lunin con una volea dentro del área. El portero ucraniano también colaboró.
Pero enfrente estaba el Real Madrid, experto en remontadas, y Gonzalo se imponía en el área para marcar de cabeza en el descuento. A todos se nos pasaron por la cabeza todas y cada una de las remontadas del equipo madridista en Champions, pero el silencio invadió el templo albacetista cuando Pepe Sánchez lanzó un balón al espacio en el descuento para acabar el encuentro con una carrera de Jefté. El canario, aunque cansado, se plantó ante Carvajal en el área e intentó rematar. El campeón de Europa con España bloqueó el disparo, Jefté recogió el balón y chutó cuando nadie se lo esperaba. Ni Lunin, que se quedó clavado. Diez meses después aún no sabemos cómo, pero ese balón hizo una parábola inédita y acabó entrando en la portería. Poco más y nos quedamos sin estadio. La Mancha entera se levantó y celebró el gol. Todos hicimos fuerza para que el chut entrase. Todos lo celebramos. Tanta fue la emoción que el colegiado quiso disfrutar un poco más del momento y dejó varios minutos más cuando el partido debería haber acabado con el gol. García Verdura no pasó a la historia como el enemigo número uno del albacetismo porque los de Alberto aguantaron. El partido terminó y el Madrid se fue a casa eliminado de la Copa por el 17º de Segunda División. «Jamás en la historia le hemos ganado al Real Madrid. ¿Sabéis por qué? Porque está reservado para hoy, para vosotros» decía Alberto a sus jugadores en la arenga previa a saltar al campo. Cuanto sentido tuvo después de la hazaña. Sí, hay veces que las cosas parecen estar reservadas para momentos y personas concretas. Aquel 14 de enero nos tocó a nosotros.
Ya era histórico. El Albacete Balompié había vencido al Real Madrid y esperaba otro equipo de Primera en cuartos, pero ninguno nos imaginábamos que el azar del sorteo nos iba a emparejar con el FC Barcelona. Así volvió a ser. El Albacete se preparaba ahora para recibir al Barcelona en el Carlos Belmonte cuando apenas tres semanas antes había ganado al Real Madrid. Por desgracia hasta aquí llegó la historia del Alba en la Copa; el Carlos Belmonte volvió a rugir como nunca, pero el FC Barcelona fue quien se llevó la eliminatoria. Eso sí, no lo hizo sin sufrir. Javi Moreno dio alas a los manchegos y Fran Gámez estuvo a punto de empatar en una de las últimas jugadas del partido. Esa carrera de Puertas y Jogo por la izquierda y el posterior remate de Fran, que Gerard Martín sacó en la línea, quedó grabado en la retina de todos los albacetistas. Estuvo muy cerca. Estuvimos muy cerca de volver a liarla.
Ahora se presenta una nueva oportunidad de -¿por qué no?- soñar de nuevo. Sabemos lo que nos puede dar la Copa. Y como decía Joseba hoy en sala de prensa: «La Copa no molesta, nos gusta la Copa«.