Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 29.10.2026
El aplazamiento del encuentro de Copa del Rey entre el Albacete Balompié y el Calvo Sotelo Puertollano, motivado por la tragedia ferroviaria ocurrida en Urda (Toledo), sigue dejando reacciones. El vicepresidente del club manchego, Víctor Varela, habló este miércoles por la tarde en RNE Deportes y explicó cómo se desarrollaron las conversaciones para suspender el partido y por qué no consideraban adecuado disputar el encuentro este jueves.
Varela destacó el entendimiento entre todas las partes implicadas en la decisión, desde la Federación hasta Castilla-La Mancha Media, encargada de retransmitir el encuentro, además de la entidad rival. El dirigente quiso subrayar también la cercanía entre ambos clubes, evitando incluso referirse al conjunto de Puertollano como un rival.
«Me atrevo a decir que ha habido una cordialidad, un entendimiento y una empatía entre todos los actores del partido», explicó el vicepresidente del Albacete, que valoró positivamente la rapidez con la que se alcanzó un acuerdo ante la situación que atravesaba la región.
Una de las alternativas que se puso sobre la mesa fue recuperar el encuentro durante la jornada del jueves. Sin embargo, desde el Albacete entendían que todavía no era el momento adecuado para volver a competir, teniendo en cuenta la gravedad de lo sucedido y las labores que continuaban desarrollándose en la zona afectada.
«Inicialmente se planteaba una posibilidad de poder recuperar o volver a competir mañana, pero entendíamos que todavía no se daban esas condiciones en nuestra región», señaló Varela.
El dirigente insistió en que la decisión iba más allá de la cercanía temporal de la tragedia. Mientras los equipos de emergencia continuaran trabajando para atender las consecuencias del accidente y recuperar la normalidad en Urda, consideraban que no se daban las circunstancias necesarias para celebrar un encuentro deportivo.
«No solo todo está muy reciente, sino que sabemos que todavía se sigue trabajando», añadió.
De esta manera, el Albacete defendió una postura marcada por la prudencia y la sensibilidad ante una tragedia que ha conmocionado a Castilla-La Mancha y al conjunto del país. El aplazamiento permitió priorizar el respeto a las circunstancias excepcionales que atravesaba la región por encima de cualquier compromiso deportivo.