Escrito por: 5 más el descuento
domingo, 04.10.2026
El Albacete volvió a vivir la misma historia. Cambian los rivales, cambian los escenarios y, esta vez, también cambió el entrenador, pero el desenlace terminó siendo demasiado parecido al de tantas tardes anteriores. El Alba perdió ante el Eibar (1-3), sumó su séptima derrota en ocho jornadas y, minutos después del pitido final, Alberto González dejó de ser entrenador del conjunto manchego.
La paradoja es que durante 45 minutos nadie habría imaginado semejante desenlace. El Albacete completó una primera parte notable, salió con personalidad, encontró espacios y consiguió ponerse por delante muy pronto gracias al gol de Rober González. El Eibar, uno de los equipos más fiables de este inicio de campeonato, apenas encontró respuestas ante un Alba que por momentos ofreció su mejor versión.
Pero volvió a aparecer el otro equipo.
El de las dudas, los errores y la incapacidad para sostener durante 90 minutos aquello que construye durante 45. El segundo tiempo fue un desplome en toda regla. El Eibar empató, aprovechó las grietas defensivas y terminó remontando hasta colocar el 1-3 en el marcador. Tres goles en una segunda parte que volvieron a desnudar las carencias de un equipo condenado a vivir pendiente de sus propios errores.
Día de la marmota.
Porque el patrón se repite con una precisión desesperante: buen comienzo, ventaja, ocasiones, esperanza y, después, caída. Esta vez el golpe fue definitivo también para Alberto, que minutos después de la derrota recibió la noticia de su destitución.
El Eibar, mientras tanto, abandona el Belmonte como líder momentáneo. El Alba lo hace como colista, con un solo punto de 24 y sin haber encontrado todavía la manera de convertir sus buenos momentos en victorias.
Ahora toca empezar de cero. Pero, sobre todo, encontrar la forma de que la próxima película no vuelva a terminar igual.
