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domingo, 04.10.2026
Alberto González ya es historia del Albacete Balompié, pero antes de cerrar definitivamente su etapa en el club quiso hacerlo mirando más allá del fútbol. El técnico andaluz se despidió este domingo en la sala de prensa del Carlos Belmonte después de su destitución y dedicó buena parte de sus últimas palabras como entrenador manchego a la ciudad, su gente y todos los trabajadores de la entidad.
González quiso poner en valor especialmente el componente humano que se encontró durante su estancia en Albacete. El ya exentrenador del Alba destacó el trabajo que se realiza lejos de los focos y que, a su juicio, también explica buena parte del crecimiento de la entidad.
«No solo tenemos un gran equipo directivo sino que hay un equipo de trabajo y humano brutal a nivel oficinas. Con errores y aciertos a nivel humano el equipo que se ha hecho en el Albacete es brutal. El grupo de gente que hay aquí trabajando es increíble y es parte de su éxito».
Un reconocimiento que llega en el momento más complicado de su etapa, después de que los malos resultados hayan terminado provocando su salida del banquillo. Alberto se marcha con el Albacete colista y con un punto de 24 posibles, pero quiso evitar que su despedida quedara reducida exclusivamente a los resultados y puso el foco en las personas con las que ha compartido estos meses.
Y hubo también espacio para una parte mucho más personal. Albacete dejará de ser para Alberto únicamente el lugar en el que ejerció como entrenador. Durante su etapa en la ciudad nació su hija, un vínculo que permanecerá pese a su marcha.
«Me llevo una ciudad, en la que nació mi hija, que no conocía y que ahora conozco. Esta ciudad ofrece vida. Y lo voy a echar de menos. Volveremos y recordaré lo vivido».
Con esas palabras, Alberto González puso punto final a su etapa en el Albacete. Se marcha el entrenador, pero queda una relación personal con una ciudad que, según sus propias palabras, ya forma parte de su historia y de la de su familia.