Vergüenza nacional en el 12 de octubre: al descanso, Valladolid 4 – 0 Albacete

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 12.10.2026

El Alba se marcha al descanso perdiendo 4-0 en el José Zorrilla tras una primera parte para olvidar. Ponceau, Torres, Arnu y Latasa han castigado a un equipo desaparecido, sin respuesta y superado en todas las facetas del juego. La era Etxeberría comienza de la peor manera posible.

No hay palabras suficientes para describir lo que está ocurriendo en el José Zorrilla. El Albacete Balompié ha firmado una primera parte dantesca, dolorosa y descorazonadora. Cuatro goles en contra, ninguna capacidad de reacción y una imagen que golpea directamente a una afición que ya no sabe dónde mirar. El Valladolid ha pasado por encima de un equipo que ha salido al campo como si no fuera consciente de lo que se jugaba.

Ponceau abrió el camino del desastre. Después llegó Torres, más tarde Arnu y, antes del descanso, Latasa terminó de convertir la tarde en una pesadilla. Cuatro golpes que han dejado al Alba sin argumentos, sin orden y sin una respuesta que permita pensar que el equipo puede competir. No se trata de perder un partido ni de encajar un gol en un mal momento. Se trata de la sensación de abandono futbolístico que transmite un equipo incapaz de sostenerse cuando el rival aprieta.

El estreno de Joseba Etxeberría no podía empezar peor. El técnico vasco llegaba con la misión de cambiar la dinámica, recuperar la confianza y construir algo diferente sobre los restos de un inicio liguero desastroso. Pero el primer examen está dejando una imagen alarmante. El cambio en el banquillo no ha traído, al menos en estos primeros 45 minutos, ni la reacción ni el orden que necesitaba el Albacete.

Una afición rota y un futuro que asusta

Lo más doloroso no es únicamente el marcador. Es la sensación de que el equipo no encuentra respuestas, de que cada golpe lo deja todavía más hundido y de que los problemas que arrastraba desde el comienzo de temporada siguen ahí, quizá incluso más visibles. La defensa vuelve a quedar retratada, el equipo no consigue frenar las acometidas del Valladolid y la reacción colectiva brilla por su ausencia.

La afición albacetista asiste a una de esas tardes que dejan huella. Hay enfado, impotencia y tristeza ante una actuación que no está a la altura de lo que exige el fútbol profesional. El equipo es colista, apenas había sumado un punto en ocho jornadas y necesitaba que la llegada de Etxeberría supusiera un punto de inflexión. En cambio, al descanso se encuentra cuatro goles por debajo y con una imagen que agrava todas las dudas.

Y lo peor es que la temporada no termina aquí. Quedan ocho meses de competición, un calendario larguísimo y mucho trabajo por delante para evitar que esta crisis se convierta en algo irreversible. El Albacete necesita una reacción inmediata, pero antes tendrá que mirarse al espejo y asumir la dimensión del problema.

El 4-0 al descanso no es solo un resultado: es una llamada de emergencia.

El Alba necesita recuperar el orgullo competitivo, la responsabilidad y el respeto por un escudo que hoy está sufriendo como pocas veces. La segunda parte puede aliviar o agravar el golpe, pero nada borrará una primera mitad que ya queda marcada como una de las imágenes más negras de este inicio de temporada.