CRÓNICA | Tercer golpe sobre la mesa para creer en la salvación (1-3)

Escrito por: Rodrigo Quero

sábado, 07.11.2026

El Albacete arrolla al Leganés con una primera parte sobresaliente, resiste en una segunda mitad frenética y se lleva tres puntos de oro para acercarse a la permanencia; Pacheco, Álex Rubio e Higinio firman los goles manchegos

Quién lo iba a decir hace apenas unas semanas. El Albacete Balompié ha pasado de tocar fondo a encadenar tres victorias consecutivas y mirar de frente a la permanencia. Los manchegos conquistaron Butarque con un triunfo de enorme valor (1-3), cimentado en una primera parte magnífica y sostenido después con resistencia, personalidad y un Diego Mariño decisivo bajo palos. Antonio Pacheco abrió el camino con un golazo desde fuera del área, Álex Rubio amplió la ventaja justo antes del descanso e Higinio, desde el punto de penalti, parecía sentenciar el encuentro en el segundo acto. Morata puso emoción al tramo final, pero el guardameta albacetista detuvo una pena máxima que pudo cambiarlo todo. El Alba ya no es aquel equipo desorientado de las primeras jornadas. La mano de Joseba Etxeberria empieza a notarse y la salvación, que hace poco parecía una quimera, está cada vez más cerca.

El conjunto manchego saltó a Butarque con la misma intensidad que viene mostrando en las últimas jornadas. Sin complejos, con las líneas adelantadas y dispuesto a discutirle el partido a un Leganés que estrenaba una nueva etapa con Luis Miguel Carrión. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando el Albacete encontró una primera oportunidad a balón parado. El centro llegó al segundo palo y Lorenzo Aguado, después de controlar, mandó el remate por encima del larguero. Era una declaración de intenciones. El equipo de Etxeberria quería mandar y no estaba dispuesto a esperar acontecimientos.

Los primeros minutos dejaron un encuentro de ida y vuelta, con dos equipos conscientes de lo mucho que había en juego. El Alba ganaba duelos, apretaba la salida de balón del Leganés y encontraba espacios para correr. La presión manchega empezaba a incomodar a los pepineros, que solo conseguían acercarse cuando lograban superar esa primera línea. Y el premio llegó en el minuto 19. Antonio Pacheco recibió después de una magnífica triangulación, condujo unos metros y soltó un zurdazo raso desde fuera del área que terminó en el fondo de la portería. Un golazo del alicantino, que celebró el tanto dedicándoselo a Jesús de Miguel. El Albacete se adelantaba y confirmaba que su buen momento no era una casualidad.

El 0-1 no cambió los planes de los manchegos. El Alba siguió compitiendo con intensidad, imponiéndose en los duelos y buscando el segundo tanto. Higinio estuvo cerca de conseguirlo con un cabezazo después de un magnífico centro de Valverde desde la izquierda, pero el remate se marchó rozando el poste. El Leganés también trataba de reaccionar y encontraba alguna vía para acercarse al área de Mariño, aunque le faltaba precisión en los últimos metros. Los locales llegaron a celebrar el empate en el minuto 40, cuando Álex Millán encontró la portería albacetista, pero el colegiado anuló la acción por una falta previa de Morata. El Alba respiraba y el conjunto pepinero apretaba en busca de un empate antes del descanso.

Pero el golpe definitivo de la primera mitad todavía estaba por llegar. En el minuto 47, después de una sucesión de rebotes dentro del área, Álex Rubio apareció en el lugar adecuado para embocar el balón a la red desde muy cerca. El 0-2 premiaba una primera parte muy seria de los manchegos, que habían sabido competir, aprovechar sus oportunidades y castigar las dudas de un Leganés incapaz de encontrar respuestas. El Albacete se marchaba al vestuario con una ventaja magnífica y la sensación de tener el partido donde quería.

La segunda mitad arrancó con el mismo guion. El Alba no se conformaba con proteger su ventaja y continuó jugando con valentía. En el minuto 57, Lorenzo Aguado volvió a demostrar su capacidad para generar peligro dentro del área, caracoleó ante su defensor y provocó un penalti clarísimo. Higinio asumió la responsabilidad desde los once metros y transformó la pena máxima para colocar el 0-3. La sentencia parecía encarrilada, aunque la celebración tuvo un contrapunto amargo: el delantero terminó lesionado del aductor y tuvo que abandonar el terreno de juego. Un gol de enorme valor que podía salirle caro al Albacete.

El Leganés no estaba dispuesto a entregar el partido y encontró motivos para creer en una remontada que hasta entonces parecía imposible. Diego Mariño tuvo que intervenir de manera espectacular ante un cabezazo de Soko, evitando que los locales recortaran distancias. Sin embargo, en el minuto 67, Morata sí consiguió batir al guardameta manchego. Sancris puso un centro magnífico desde la izquierda, con el exterior, y el delantero pepinero conectó un cabezazo a bocajarro para establecer el 1-3. Butarque volvía a creer y el encuentro entraba en una fase de enorme tensión.

El Albacete tuvo que cambiar el plan. El Leganés se volcó sobre el área visitante y los manchegos comenzaron a protegerse, conscientes de que todavía quedaba demasiado tiempo para dar el partido por cerrado. La ocasión más peligrosa para los locales llegó desde los once metros. Mariño salió tarde y derribó a Morata dentro del área, provocando un penalti que amenazaba con poner patas arriba el encuentro. Pero entonces apareció el héroe de la tarde. El guardameta albacetista adivinó la intención del lanzador, se lanzó hacia un lado y detuvo la pena máxima. Una intervención gigantesca, de esas que valen tanto como un gol y que permitieron al Alba conservar una ventaja que empezaba a peligrar.

Los minutos finales fueron un ejercicio de resistencia. El Leganés buscó el segundo tanto con todo lo que tenía, mientras el Albacete defendía su botín con uñas y dientes. Los manchegos aguantaron las acometidas locales y todavía vieron cómo el conjunto pepinero terminaba con diez jugadores por la expulsión de Montero en el minuto 98, después de cometer una falta sobre Pacheco cuando era el último hombre.

El pitido final desató la alegría albacetista. El 1-3 certificaba la tercera victoria consecutiva de un equipo que hace apenas unas semanas parecía condenado a sufrir durante toda la temporada. El Albacete ha cambiado la dinámica, ha recuperado la confianza y empieza a encontrar en Joseba Etxeberria un entrenador capaz de devolverle la competitividad. La permanencia sigue siendo el objetivo, pero ahora está mucho más cerca. El Alba está vivo, muy vivo, y Butarque fue otra prueba de que la tortilla ha dado la vuelta.