Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 04.11.2026
El conjunto manchego es el cuarto equipo de Segunda que más córneres fuerza, con una media de 5,8 por partido. El balón parado empieza a convertirse en un argumento para la reacción de un equipo que necesita aferrarse a cualquier oportunidad para salir de la zona baja.
El Albacete Balompié ha encontrado en los saques de esquina una de sus principales vías para generar peligro. No es un detalle menor en un equipo que durante las últimas semanas había ofrecido pocas señales de recuperación y que ahora, con Joseba Etxeberría al frente, empieza a encontrar argumentos para competir y sumar.
El pasado sábado, el balón parado volvió a tener un papel protagonista. Dos acciones a balón parado terminaron en gol, aunque ambas acabaron subiendo al marcador como tantos en propia puerta. Más allá de quién figurase finalmente como goleador, las jugadas dejaron a la vista el trabajo que el cuerpo técnico está desarrollando en este apartado.
Los números respaldan esa importancia. Según la estadística de saques de esquina por partido, el Albacete ocupa la cuarta posición de la categoría, con una media de 5,8 córneres. Solo aparecen por delante el AD Ceuta (6,4) y el Córdoba (6,2), mientras que el Real Oviedo presenta también 5,8. El Alba se sitúa así entre los equipos que más veces consiguen llevar el balón al banderín de córner.
Es una herramienta que puede resultar decisiva en una competición tan igualada como la Segunda División. Cuando cuesta encontrar espacios y fabricar ocasiones mediante el juego, aprovechar las acciones a balón parado puede marcar la diferencia. Y el Albacete empieza a demostrarlo.
Etxeberría y su cuerpo técnico parecen haber dado con algunos mecanismos para reactivar a un equipo que llegó a atravesar semanas muy complicadas. La mejora no se explica únicamente por los resultados: también por una mayor capacidad para competir, defender y creer en sus posibilidades.
El Alba todavía tiene mucho camino por delante en su lucha por la permanencia, pero ha encontrado una pequeña vía de escape. Defender con orden, mantener la confianza y sacar partido de los córneres pueden ser ingredientes fundamentales para prolongar la reacción. En una temporada que se había puesto cuesta arriba, el balón parado empieza a ofrecer una vida extra.