Alberto y Funes, una amistad nacida en el barro que hoy se mide en La Rosaleda

Escrito por: Rodrigo Quero

domingo, 22.02.2026

El Málaga–Albacete de este domingo deja un cruce que va mucho más allá de la clasificación. En los banquillos se reencuentran Alberto González y Juanfran Funes, dos entrenadores con una relación forjada lejos de los focos, en esa ruta de campos modestos y semanas eternas donde el fútbol se aprende a base de oficio. Hoy se miran desde el profesionalismo de Segunda, pero lo que les une viene de mucho antes.

La historia se entiende mejor si se mira atrás. En 2015, Alberto relevó a Funes como entrenador del Loja, cuando el técnico malaguista dio el salto para incorporarse al cuerpo técnico de Fernando Estévez en el Guijuelo. No fue un cambio cualquiera: fue uno de esos momentos que marcan carreras, de los que separan el “seguir peleando” del “abrir una puerta”. Y ahí ya aparece el primer hilo que los une: el fútbol como camino compartido y el respeto por la figura del otro.

Desde entonces, sus trayectorias han seguido creciendo, cada uno a su manera, hasta llegar a este punto. La Rosaleda será el escenario de un duelo de entrenadores que se conocen, que se han seguido la pista y que entienden el juego desde códigos similares: trabajo, orden, competir cada balón y construir equipos con identidad. No es casualidad que ambos hayan sabido levantar proyectos desde contextos complejos, porque los dos vienen de una escuela muy concreta: la de hacerse en la trinchera.

Hoy, ya con ambos asentados en el fútbol profesional, se reencontrarán como entrenadores rivales, pero con un vínculo que no desaparece por noventa minutos. Porque antes de La Rosaleda, antes de los focos y las ruedas de prensa, estuvieron los campos pequeños.