Escrito por: Silvio Tébar Heras
lunes, 12.10.2026
¿Quién le iba a decir a Alberto la temporada pasada -gloriosa en Copa- que en esta iba a ser cesado en el primer partido de octubre? Pues sí, contra el Éibar, más de lo mismo -no corregido y aumentado- que contra el Córdoba y el Girona: jugaron mejor que el rival en una gran primera parte, pero no remataron la faena y volvieron a caer en la segunda mitad, lo que acarreó la más que esperada destitución de Alberto y sus ayudantes si se producía la derrota. Marcó Róber el quinto gol de la temporada (con el que llevaba bastante menos de un gol por partido) y encajó 3 (con los que llevaba 15, casi 2 por partido. Ahora lleva 20). Está claro que cuando a un entrenador se le destituye tan pronto no es solo por sus errores, que los ha tenido; es un fallo colectivo, estructural de club, dirección deportiva, cuerpo técnico y jugadores. Como se suele decir, “entre todos lo mataron (al equipo) y él solo se murió” …o casi. También se dice que la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana, pero ahí está. Hay que ser más que optimista También para agarrarse a que la esperanza es lo último que se pierde. En un fin de semana de manifestaciones por otros asuntos más graves que el fútbol, de la riada en Madrigueras (un abrazo para ellos) y de reflexión para convocar elecciones, también en el club reflexionaron con rapidez para elegir míster que supliera a Alberto como “milagrero” y que realizara otra proeza como aquella de ganar 5 partidos seguidos para salvar al equipo en la temporada 2023-24. El elegido fue Joseba Etxeberría, exentrenador precisamente del Éibar, entre otros, y que no sabemos si durará más que en su último equipo, el Murcia, donde estuvo 9 partidos. Mal presagio fue la derrota ante el Talavera en el Trofeo de Castilla-La Mancha.
En Valladolid, primera piedra de toque para Etxeberría, le cayó no una piedra sino una montaña…de goles. Como se suele decir, esperábamos un partido, y fue una corrida, y porque los pucelanos bajaron el pie del acelerador en la 2ª parte. Según una ley de Murphy, todo lo malo es susceptible de empeorar, pero ¡tanto! y tan pronto no lo esperábamos … (en el mundo entero, no solo en el Alba).Ha quedado demostrado que no era culpa del entrenador, y ya dijimos que desde agosto hasta enero -próximo mercado de fichajes para “parches”- se podía hacer muy largo, tan largo que puede que el equipo esté virtualmente descendido cuando llegue la 2ª vuelta (o antes, como Zaragoza, etc. en temporadas anteriores). Hasta la llegada de Alberto, el equipo -y el club- daban una de cal y otra de arena: una temporada de play-off de ascenso a 1ª, y otra de descenso o rozándolo…Se puede repetir ahora: el curso pasado, la gloria copera; éste, si una convención de la Virgen de los Llanos con otras Vírgenes (la de Lourdes, la de Fátima, la Macarena, la Pilarica -que nos ha fallado ya-…) no lo remedia, volveremos a 1ª RFEF, porque los humanos que tenían que haber intentado remediarlo parece que miraron para otro lado o confiaron demasiado en Dios y en Alberto y no corrieron, y ahora vienen las Madres mías. Más que nunca, ¡Aúpa, Alba! A ver si se “aúpa” un poco en moral y clasificación.