Escrito por: Silvio Tébar Heras
domingo, 08.11.2026
El Alba tocó fondo en Valladolid, en Gijón estuvo a punto de empatar, con sustancial mejoría, y el miércoles 21 de octubre el equipo fue a El Bonillo, donde parece que la visita al Cristo de El Greco tuvo efectos benefactores que le habían durado al menos ante el Eldense y el Sabadell. Fuera de bromas, el equipo ha mejorado por la recuperación de lesionados (Higinio y S. Bartolomé), y por la mano de Etxeberría y sus ayudantes, fundamentalmente. El Alba hace una presión más alta, no se desfonda en las segundas partes, no recula tanto y, pese a tener la defensa en cuadro, el centro del campo con serias deficiencias y el ataque rogando que no se lesione Higinio (cayó en Leganés), ha logrado mantener el tipo y anotar dos goles en cada uno de los dos últimos partidos en casa, con el mérito de aguantar ante el Sabadell toda la 2ª parte con uno menos (Corpas, 3 partidos de sanción) y no encajar más que un gol visitante, en gran parte por Mariño, cuando en jornadas anteriores hubiera encajado más de uno. Sirvió además para salir del farolillo rojo.
Por el trágico accidente de trenes en Urda (un recuerdo para las víctimas y familiares) no se pudo jugar el partido de Copa antes que el del Sabadell (un buen conjunto, que llevaba todavía 10 puntos más que el Albacete tras el partido), por lo que se iba a jugar el 4 de noviembre, pero de nuevo se aplazó por la desafortunada muerte de Jesús de Miguel, jugador del Tenerife, que descanse en paz también.
Ante el Leganés continuó la racha (esperemos que la bendición del cristo de El Greco llegue por lo menos hasta el partido ante el Celta Fortuna y los afortunados sean los albaceteños, aunque no se pueden fiar porque los vigueses se lo pusieron muy difícil al Burgos, próximo desplazamiento del Alba). Los nuestros salieron más sólidos que el “Lega”, donde ha durado poco Albés, y se aprovecharon del mal momento de los de Butarque. Poco después del posible 1-1, con Pacheco -autor del gol- y Mariño estelares, el marcador tornó al 0-2 de Rubio en el descuento del 1er tiempo, lo que sumado al 0-3 con pocos minutos jugados de la 2ª parte (con la lamentable lesión de Higinio al marcar el penalti), casi inclinaban la balanza a favor del Albacete. El 1-3 de Morata fue el resultado final porque Mariño, en su único error, cometió penalti sobre el excapitán de la Selección Española, pero se resarció parándolo y aguantando, con el resto de sus compañeros, el marcador hasta el final. Volvió Pepe Sánchez, aunque con tarjeta en su 1ª intervención, y el míster ya tiene más “banquillo” para hacer cambios -hizo los 5 por 1ª vez-.
Esperando que lo de Higinio sea lo menos posible, que el “subidón” en Liga (sin euforia desmedida, porque queda mucho, pero al menos el equipo ya no está descolgado) sirva –el año pasado la inercia positiva de la Copa se traspasó a la Liga– para que se supere la eliminatoria copera y que el siguiente partido en casa -en lunes ante el filial céltico- siga la racha de victorias para incluso poder salir del descenso, si respetan las lesiones y las sanciones, lo que en la jornada de Valladolid parecía un sueño imposible. ¡Aúpa, Alba! SILVIO